Las más altas autoridades del Gobierno nacional están debatiendo sobre la conveniencia, o no, de que Manuel Adorni continúe como jefe de Gabinete, según pudo saber Ámbito de fuentes de la Casa Rosada. El funcionario estaría evaluando la posibilidad de dar un paso al costado, preocupado por el rechazo que provocaron en la sociedad el viaje con su mujer a Nueva York, en una comitiva oficial, como así también por el alboroto que provocó el traslado de su familia a Punta del Este en un avión privado. También se dice que Adorni podría enfrentar nuevas investigaciones. Hay quienes sostienen que la consultora de su mujer, Bettina Angeletti, tiene contratos con empresas que tienen relaciones comerciales con el Estado. Se trata de la firma +BE especializada en coaching ejecutivo, desarrollo de talento y liderazgo. Fue fundada en julio de 2024. En este sentido, la diputada Marcela Pagano hizo una denuncia judicial. Además, temen que puedan aparecer más revelaciones relacionadas a propiedades en Exaltación de la Cruz y San Isidro. En el entorno presidencial llamó la atención “lo mal que cayó en la sociedad el tema Adorni”. Analistas políticos explican que el nivel de tolerancia de la gente tiende a decaer cuando empeora la situación económica. Precisamente este miércoles se conoció que, en el cuarto trimestre de 2025, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el desempleo llegó a 7,5% de la población económicamente activa. Este porcentaje representa un incremento de 1,1 puntos respecto al mismo período del año anterior. Así, la desocupación alcanza a 1,64 millones de personas. Otros indicadores también muestran las dificultades económicas de la población. Por caso, datos privados sobre la morosidad en los créditos elevan a un récord de más de 10% para los préstamos bancarios, una proporción que llega hasta 50% para el caso de la venta de electrodomésticos. También se señala que las sospechas en torno del accionar de Adorni afectan a un pilar sobre el que se construyó la administración de La Libertad Avanza, el combate a la corrupción y a “las castas”. Y el jefe de Gabinete fue el principal vocero de esta “batalla cultural”, según la definición del propio Gobierno. Difícil encontrar un reemplazante En el entorno presidencial se argumenta que, de resolverse la salida de Adorni, no será sencillo encontrar un reemplazante. Martín Menem, el titular de la Cámara de Diputados, fue uno de los nombres que circuló en los pasillos del poder. Se trata de un hombre de suma confianza de Karina Milei. Sin embargo, en la conducción libertaria existen dudas sobre la conveniencia de que deje la conducción de la Cámara baja, además de ser “resistido” por algunos miembros del Gabinete nacional. Por otra parte, si bien el presidente Javier Milei tiene una buena relación con el diputado libertario, en la Casa Rosada se comenta que es más distante el vínculo con su primo, Eduardo “Lule” Menem (mano derecha de Karina). De ahí que hay quienes se preguntan si el primer mandatario estará dispuesto a darle tanto poder a los Menem. Otra posibilidad es Diego Santilli. El actual ministro tiene a su favor un fluido diálogo tanto con los legisladores como con los gobernadores. Dicen que cuenta con el apoyo de Karina y que tiene una buena relación con los otros miembros del Gabinete. En tren de barajar candidatos, se habla asimismo del canciller Pablo Quirno, un funcionario que también es apreciado por la hermana del Presidente. Sin embargo, existen dudas sobre este posible enroque dada la importancia de las relaciones internacionales – y más en este convulsionado momento que vive el mundo-. Según trascendió, en el fin de semana se podría resolver la situación de Adorni, siempre y cuando se encuentre un reemplazo.
Superávit fiscal más desafiante: el recorte del gasto público y las privatizaciones, los dos ejes para sostenerlo
Mantener en orden las cuentas fiscales se vuelve más desafiante de cara a los próximos meses, teniendo en cuenta que durante febrero gran parte del resultado dependió de los ingresos extraordinarios. Si bien el Gobierno ratificó el compromiso de alcanzar un superávit primario equivalente al 2,2% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2026, el panorama para los próximos meses se vuelve más desafiante, teniendo en cuenta que durante febrero gran parte del resultado dependió de los ingresos extraordinarios. Es así que, con la caída de los ingresos tributarios en términos reales, el gasto público pasa a ser la principal variable de ajuste. Frente a este escenario, economistas analizan por donde podría ir el recorte y cómo será el impacto en inflación y actividad. Cabe resaltar que los últimos datos indicaron que, en febrero, el Sector Público Nacional registró un superávit primario de $1,4 billones y un superávit financiero de $0,1 billones. «El Gobierno recortó el gasto al ritmo de la caída en los ingresos; el gasto primario representó el 14,2% del PBI en los últimos 12 meses, mínimo desde junio de 2007», revelaron desde Facimex. Además, la entidad subrayó que el gasto primario cayó 8,8% interanual real y 3,4% mensual. Por su parte, en CEPEC también advirtieron del delicado equilibrio que suponen las cuentas fiscales. «Si bien se mantiene el superávit, los datos muestran una fuerte dependencia de ingresos extraordinarios: sin estos, el resultado primario y financiero se reduciría significativamente, en un contexto donde los ingresos tributarios caen en términos reales y el ajuste del gasto sigue siendo el principal sostén del equilibrio». En charla con Ámbito, Claudio Caprarulo, economista y director de Analytica, se concentró en analizar la caída de los ingresos, que «está explicada en parte por la baja que hizo el Gobierno sobre ciertos impuestos, como por ejemplo bienes personales, y también por la caída en el nivel de actividad». Para adelante sostuvo que «el comienzo de la liquidación de la cosecha gruesa y la actualización desde marzo en el impuesto a los combustibles pueden generar una mejora en la recaudación transitoriamente«. Ingresos extraordinarios y recorte del gasto, los pilares del superávit «El mes bajo análisis deja una señal menos favorable del lado de los recursos: la recaudación tributaria continúa en terreno negativo en términos reales (-8,8% a/a real). Si esta dinámica persistiera, el cumplimiento de la meta descansaría en mayor medida sobre el control del gasto, dada la ausencia de margen para recomponer ingresos mediante aumentos de impuestos», revelaron desde ACM. Desde allí también indicaron que el programa de privatizaciones impulsado por el Gobierno, que ya incluyó activos como las centrales hidroeléctricas del Comahue y potencialmente empresas públicas como AySA, entre otras, aparece como «una fuente alternativa de ingresos extraordinarios que podría contribuir a sostener el resultado fiscal en el corto plazo». Qué partidas podría achicar el Gobierno y cómo puede impactar en la inflación En charla con Ámbito, Matías Rajnerman, jefe de Macroeconomía del Banco de la Provincia de Buenos Aires, expresó que, si bien en la primera parte de la gestión de Javier Milei la consolidación de las cuentas públicas fue importante para ordenar el frente de pesos, bajar la la inflación y anclar expectativas, en la actualidad lo que se empieza a ver es una colisión entre mantener el orden de las cuentas públicas y la inflación. Y esta dicotomía, plantea Rajnerman, llega de la mano de las tarifas. «Con la suba del precio del petróleo de la primera parte del año, el Gobierno debería actualizar bastante más que lo previsto el costo de las boletas para que no aumente el gasto en subsidios económicos y de esa manera mantener el resultado fiscal«, advirtió. «Si bien es cierto que la suba de retenciones de la semana pasada podría ayudar un poco, no alcanza para compensar el aumento del del gasto», expresó el experto y se preguntó qué otras partidas podría recortar Economía, contemplando que más de la mitad del gasto se concentra en jubilaciones y pensiones. «Las prestaciones sociales, aumentan de manera automática», acotó. Por otro lado, también detalló que las partidas que sostuvieron el ajuste inicial, como los gastos de capital y las transferencias a las provincias, ya se encuentran en niveles históricamente bajos. «Aún cuando estas se lleven a cero, el cambio sobre el resultado fiscal sería marginal, ya que el grueso del ajuste en esas áreas ya se ejecutó» explicó. En la misma línea, Rajnerman descarta que un nuevo recorte en los gastos de funcionamiento del Estado pueda mover la aguja del sector público, dado que se trata de partidas que hoy representan una porción mínima del presupuesto total. «Una opción sería ajustar las prestaciones sociales, algo que parece inviable por la rigidez de la fórmula de movilidad automática; la otra alternativa es acelerar la suba de tarifas», concluyó Rajnerman. Sin embargo, esta última vía presenta un costo alto para la gestión de Luis Caputo, ya que una corrección agresiva de los precios regulados entraría en colisión directa con el objetivo prioritario de mantener la inflación en un sendero de desaceleración.
El negocio del fútbol argentino mueve millones y genera debate político
Los derechos televisivos y los ingresos por sponsors siguen siendo un punto central en la discusión sobre el futuro del deporte. El fútbol argentino continúa siendo una industria que mueve millones de dólares por temporada. Los ingresos por televisión, sponsors y transferencias de jugadores generan debates políticos y económicos dentro del deporte. La distribución de esos ingresos entre clubes y ligas vuelve a instalarse en la agenda de dirigentes y autoridades.
La robótica industrial crece en América Latina y atrae inversiones
Empresas tecnológicas apuestan por automatización para mejorar productividad en fábricas de la región. La adopción de robots industriales continúa creciendo en América Latina, impulsada por la necesidad de mejorar la eficiencia productiva y reducir costos operativos. Empresas del sector tecnológico destacan que la automatización será clave en industrias como automotriz, logística y manufactura durante los próximos años. El aumento de inversiones en robótica también abre nuevas oportunidades laborales en áreas de programación, mantenimiento y desarrollo de sistemas automatizados.
El riesgo país no baja pese al petróleo arriba de USD 100
Con una cosecha agraria récord, superávit energético extraordinario, endeudamiento externo del sector privado creciente y un líder de ultraderecha aplicando un ajuste fiscal despiadado, la pregunta es ¿por qué no baja el riesgo país? Porque el plan de Milei y Caputo es inconsistente y frágil. Los financistas elogian en público pero no apuestan por el éxito del programa libertario. La guerra en Medio Oriente tiene un indudable efecto positivo sobre el sector externo argentino. La balanza comercial energética de 7815 millones de dólares del año pasado puede más que duplicarse en 2026, por incremento de las ventas y, fundamentalmente, por el aumento del precio del petróleo. Ayer cerró a 103 dólares el barril y, si el Estrecho de Ormuz sigue cerrado e incluso luego se abre con restricciones, las proyecciones de expertos internacionales indican un precio de 150 dólares y de hasta 200 dólares. Uno de ellos es el premio Nobel de Economía Paul Krugman, quien planteó este horizonte en uno de los escritos en su cuenta de Substack, con más de 550.000 suscriptores. Si van a ingresar muchos más dólares a una economía bimonetaria que, por la intensidad de la demanda, pareciera que nunca alcanzan, debería estar produciéndose un relajamiento de las presiones en el sector externo. Una de las señales en este sentido estaría reflejándose en una reducción del indicador riesgo país. Esto debería ser así porque los miles de millones de dólares adicionales serían un aporte clave para garantizar el pago de los intereses y capital de los títulos públicos. El próximo vencimiento importante por magnitud es en julio próximo por unos 4.600 millones de dólares. Pero esto no sucede. Por el contrario, el riesgo país alcanzó los 601 puntos. Con una cosecha agraria récord, superávit energético extraordinario, endeudamiento externo del sector privado creciente y un líder de ultraderecha promercado aplicando un ajuste fiscal despiadado, la pregunta es inevitable: ¿por qué no baja el riesgo país? ¿No será que el plan económico de la dupla Javier Milei-Luis Caputo tiene tal nivel de inconsistencia que ni las fabulosas condiciones financieras y económicas externas para el país, ni la hegemonía política construida desde las elecciones de medio término, en octubre pasado, pueden seducir en gran escala al capital financiero y productivo del exterior? Ese nivel del riesgo país en 600 puntos refleja, en definitiva, que el programa liberal-libertario es un mamarracho; evaluación que realizan en la práctica —o sea, con la apuesta de riesgo del capital— no así en el discurso de elogios desmedidos, el establishment local e internacional. La señal que Milei no quiere ver El economista Gustavo Rodolfo Reija, CEO del Netia Group SAS, ofrece una explicación probable a este comportamiento. Para Reija, el programa económico de la dupla Javier Milei-Luis Caputo confunde dos variables distintas y las trata como si fueran de la misma relevancia para el capital: el resultado fiscal y la percepción de riesgo de los tenedores de deuda soberana. La dinámica de las ruedas de estas semanas de conflicto bélico en el Medio Oriente ilustra esta situación: el clima financiero global no derivó en colapso; los índices bursátiles de Wall Street no se derrumbaron, pero los bonos argentinos —los Bonares y los Globales— cayeron al mismo tiempo que los mercados del resto del mundo no retrocedieron con fuerza. El riesgo país subió hasta 600 puntos. Y, como si ignorara las señales del mercado, el Gobierno sigue anunciando que mes a mes va anotando superávits fiscales primarios. La reacción de los financistas es reveladora: aplauden el resultado fiscal al tiempo que no apuestan a una mejora de las paridades de los bonos de la deuda soberana en dólares. ¿Por qué se da este comportamiento? Porque, como señala Reija, el superávit fiscal responde a demandas del pasado y el riesgo país de 600 puntos básicos apunta a una pregunta más exigente: ¿puede la economía argentina crecer lo suficiente para conseguir los recursos necesarios para pagar su deuda con los actuales lineamientos del plan económico de Milei? Con reservas netas del Banco Central en terreno negativo, récord de casi -17.000 millones de dólares según la metodología del FMI, atraso cambiario, morosidad familiar en máximos de dos décadas y destrucción de empresas productivas, el mercado responde con un riesgo país que indica que la economía argentina no tiene acceso al mercado voluntario de crédito internacional. Para el mundo de las finanzas, el orden fiscal -aunque sea ficticio, con contabilidad creativa y retención indebida de recursos- es condición necesaria pero no suficiente. Los costos ocultos del superávit fiscal Sin la más mínima revisión del esquema financiero que está llevando al plan económico al fracaso, el Gobierno sigue anunciando saldos positivos de las cuentas públicas, como si esta información pudiera cambiar la visión negativa que tienen los financistas. El martes 16 de marzo, se difundió que el Sector Público Nacional cerró febrero con superávit. El resultado financiero fue de 144.421 millones de pesos. En los primeros dos meses del año, el acumulado equivale a un superávit financiero de 0,1% del PIB, que luce artificialmente robusto por la capitalización de intereses de la deuda, y un superávit primario de 0,4% del PIB. Caputo celebró el dato en sus redes sociales como ratificación del equilibrio fiscal como pilar del programa. Sin embargo, estos números festejados requieren una lectura rigurosa, alejada del triunfalismo libertario. Los ingresos totales del Sector Público Nacional alcanzaron en febrero los 11,8 billones de pesos, un incremento nominal del 21,2% interanual, por debajo de la inflación de 33,1% para el mismo período. Esto implica que el Estado recauda menos en términos reales. El problema es cómo se sostiene este superávit con ingresos que caen en términos reales. Para Milei y Caputo, la respuesta está en el ajuste permanente: una reducción del gasto público para compensar la caída real del 9% en los ingresos tributarios, causada por la baja en la producción y el consumo. El recorte del gasto público afectó a 13 de los 16 rubros principales del presupuesto, según un informe del economista Nadin Argañaraz. Las disminuciones más significativas
Gobierno posterga reforma tributaria hasta que mejore la actividad
En la Casa Rosada atan cualquier tipo de modificación a una suba de la recaudación. “Creemos que los indicadores van a mejorar en abril”, dijeron. El Gobierno decidió postergar la discusión de una reforma tributaria integral y condicionó cualquier negociación con los gobernadores sobre este tema a una recuperación de la actividad económica. En el Ejecutivo argumentan que no están dadas las condiciones para avanzar en cambios impositivos de fondo si no aumenta la recaudación. “Si no crece la actividad, no nos podemos sentar a discutir. Creemos que los indicadores van a mejorar en abril”, expresan en Nación. En la Casa Rosada remarcan como probable que la iniciativa no se impulse durante este año, más allá de que Milei la califica como una prioridad dentro de su gestión. Leé también: El Gobierno anunció los proyectos que enviará al Congreso: impulsará cambios en el Código Penal y leyes sobre la propiedad privada Según pudo saber TN, la mesa chica de Balcarce 50 no tiene una estrategia definida sobre la secuencialidad de baja de impuestos que busca impulsar y descarta por el momento insistir con la baja del Impuesto a las Ganancias a sociedades, que quedó afuera de la reforma laboral que se sancionó en febrero. Los nuevos planteos internos responden también a que el Gobierno quiere que las provincias acompañen la reforma tributaria con una baja de Ingresos Brutos y tasas municipales en los distritos. En el equipo económico reconocen que están “justos” con el superávit y que una baja de impuestos sin respaldo en mayor actividad implicaría incurrir en déficit fiscal. Es por eso que también descartan en el corto plazo una reducción de retenciones. Según los datos oficiales, la recaudación tributaria alcanzó $16.231.830 millones, con una suba interanual nominal de 20,1%. Al desagregar, el IVA -principal termómetro del consumo- creció 13,7%, con una caída de 16,1% en su componente aduanero, lo que refleja debilidad en el comercio exterior y la demanda. “No nos sobra nada”, agregan. El Gobierno identifica sectores críticos que explican la cautela. Según admiten fuentes oficiales, el consumo masivo y la industria manufacturera son los que más preocupan. Datos recientes muestran que el consumo sigue débil -con caídas interanuales en supermercados y ventas minoristas- y que la industria atraviesa una recuperación heterogénea, con mejoras mensuales pero retrocesos en la comparación anual. La oposición y los gobernadores advierten en paralelo sobre el deterioro de las finanzas provinciales. Señalan que la caída de los recursos coparticipables y de las transferencias nacionales tensiona las cuentas locales y complica la negociación salarial en distritos clave. En ese marco, algunos mandatarios y sectores del oficialismo impulsan la idea de un nuevo pacto fiscal. En la Casa Rosada insisten en que la discusión tributaria se retomará recién cuando haya señales de recuperación. En Balcarce 50 apuestan a que el repunte de sectores como agro, energía y exportaciones traccione al resto de la economía y mejore la recaudación en los próximos meses. El calendario legislativo avanzará mientras con reformas penales y de propiedad privada, sin incluir por ahora cambios impositivos estructurales.
Deuda pública creció USD 17.000M en el primer bimestre del año
Se trata de los cifras del Boletín Mensual de la Deuda que publica el Ministerio de Economía. El incremento se explica principalmente por ajustes de valuación del stock, más que por nuevas emisiones netas. La deuda consolidada del Sector Público Nacional (SPN) creció en el primer bimestre del año en u$s17.067 millones, según informó el Ministerio de Economía. Se trata del Boletín Mensual de la Deuda, en el que el Palacio de Hacienda reporta el total de la deuda consolidada. Los últimos datos son al 28 de febrero. El reporte indica que el SPN inició el año con un stock de compromisos equivalente a u$s455.067 millones y terminó febrero en u$s472.135 millones. En rigor, durante el período el Estado nacional registró nuevas operaciones de financiamiento por u$s42.318 millones y pagó u$s44.132 millones, lo que indica una caída neta de u$s1.814 millones. La suba de la deuda del SPN se debe al ajuste de valor del saldo al inicio del período, excluyendo deuda no presentada a canje. Eso implica un incremento de u$s18.883 millones. En el segundo mes del año, la Administración Central realizó pagos de deuda pública por un total equivalente a u$s11.423 millones, de los cuales el 91% se efectuó en moneda nacional y el 9% en moneda extranjera. Del monto total, u$s10.535 millones se destinaron al pago de capital y u$s888 millones al pago de intereses. El reporte de Economía aclara que la deuda bruta total está conformada por: la deuda bruta en situación de pago normal la deuda bruta pendiente de reestructuración, es decir, la deuda elegible y no presentada al canje (Decretos 1735/04 y 563/10) y no cancelada a la fecha en el marco de los acuerdos contemplados en la Ley N° 27.249 la deuda en situación de pago diferido no incluida en los canjes El reporte oficial indica que “en febrero el aumento de la deuda bruta fue equivalente a u$s11.201 millones respecto del mes anterior”. Casi todo se explica también por el ajuste de valuación del stock de deuda al inicio del período. Polémica: la deuda consolidada del Tesoro y Banco Central A pesar de que los informes sobre la deuda son elaborados desde el Ministerio de Economía, teniendo en cuenta la deuda del SPN, economistas y funcionarios consideran que habría que tomar en cuenta tanto la deuda del Tesoro como la del Banco Central. En ese sentido, algunos estiman que las obligaciones del Estado argentino en su conjunto habrían caído entre u$s18.000 y u$s30.000 millones, según las mediciones desde que asumió Javier Milei. Cabe recordar que una de las operaciones que llevó a cabo el Gobierno nacional para sanear la hoja de balance del BCRA fue traspasar la deuda de las operaciones de política monetaria al Tesoro, bajo el argumento de que esa deuda tenía origen en el SPN por el déficit fiscal acumulado.
JP Morgan: inflación en Argentina puede mantenerse alta si no cambian condiciones
El banco proyecta 26,5% de inflación anual, más del doble de la meta oficial, y advierte que sin reformas clave el IPC no perforará el 3% mensual JP Morgan estimó que la inflación en Argentina se mantendrá cerca del 3% mensual en marzo, advirtió sobre riesgos al alza por la suba internacional del petróleo y delineó tres condiciones clave para que los precios logren una desinflación sostenida. En un informe titulado «Argentina, atrapada en un número», el banco proyectó que los aumentos en educación, junto con ajustes en tarifas de electricidad, agua y combustibles, sostendrán el IPC general en esa zona pese a que los alimentos se moderan y corren cerca del 2% mensual en la primera semana de marzo. El reporte fue publicado tras conocerse la inflación de febrero (2,9%, igual que en enero, por encima del 2,7% que esperaba el mercado) y después de la gira de Javier Milei y Luis Caputo por Nueva York, donde el presidente se reunió con el CEO de JP Morgan, Jamie Dimon. La entidad calculó un promedio de 2,5% mensual en el primer semestre y 1,5% en el segundo, consistente con una inflación interanual de 26,5% en diciembre. Esa cifra más que duplica el 10,1% del Presupuesto 2026 y supera el 20% anual al que apunta el titular del BCRA, Santiago Bausili. En el detalle de febrero, la inflación núcleo se aceleró a 3,1%, empujada por la carne (6,5% en el mes, 27,2% acumulado desde noviembre). Sin alimentos, la subyacente quedó en 2,6%. Los precios regulados sumaron más de 4% y aportaron cerca de 0,9 puntos al dato general. La principal alerta apunta al petróleo: con el Brent en torno a u$s100, las naftas subieron 8% en las primeras dos semanas de marzo. JP Morgan ajustó su proyección en 0,3 puntos porcentuales al alza, asumiendo un traspaso parcial. En un escenario de convergencia total con actualización completa de impuestos, el impacto podría alcanzar 1 punto porcentual adicional. JP Morgan no fijó plazos, pero espera que la inflación núcleo baje a 2,1% en el segundo trimestre y a 1,1% a fin de año. Caputo dijo que el dato de febrero le «preocupa» y estimó que el IPC podría quebrar el 1% en el segundo semestre. Milei insistió en la Bolsa de Córdoba en que la inflación de agosto «podría empezar con cero». El banco, en cambio, prevé que el índice general se mantendrá por encima del 2% hasta comienzos del segundo trimestre.
Inflación al filo del 3% y dólar en ligero descenso, ¿fin del ancla cambiaria?
Analistas debaten si la política cambiaria sigue siendo efectiva, mientras la inflación mensual se mantiene alta pese a la baja del billete. El Gobierno está encontrando serias dificultades para retomar el sendero de desinflación. Hacia adelante, el todavía inconcluso proceso de ajuste en precios relativos y el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre los valores de la energía a nivel global no permiten avizorar un escenario optimista en el corto plazo. Frente a este panorama, los especialistas discuten si existe, o no, ancla cambiaria, y cuán efectiva está siendo la política cambiaria en términos inflacionarios. La desaceleración de la inflación fue uno de los principales logros de la gestión libertaria, por lo menos hasta mediados del año pasado. Para alcanzar ese objetivo, el equipo económico comandado por Luis Caputo combinó el congelamiento de la emisión monetaria con el ancla de dos precios fundamentales de la economía argentina: el dólar y los salarios. En cuanto al tipo de cambio oficial, vale recordar que en términos reales llegó a alcanzar su mayor atraso desde fines de 2015 en los meses previos a la modificación del esquema cambiario y el inicio de las bandas. Luego de un breve período de corrección de esa apreciación, desde septiembre del año pasado se está observando una nueva tendencia descendente. Para comparar con otro momento de apreciación en la historia reciente del país, hoy el valor real del “billete verde” es 1,6% inferior al del promedio de 2017, aunque 4,8% superior al de 2015. “Desde que entramos a flotar el ancla cambiaria dejó de ser tan efectiva y clara como en el pasado” dijo a Ámbito Lorenzo Sigaut Gravina, Director de Análisis Macroeconómico de Equilibra. En la misma línea, la consultora Econviews señaló en un informe que “las bandas están determinadas por la misma inflación y no ofrecen la misma previsibilidad que el crawling peg”. Con una mirada algo distinta, Emiliano Libman, economista de Fundar y el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) sostuvo que «la inflación sería mayor si el dólar hubiese subido», aunque aclaró que hoy «no hay ancla cambiaria», como sí la hubo cuando el Banco Central (BCRA) aplicaba el «crawling peg» del 1%. El efecto rezago del dólar en el IPC y el caso particular de la carne Los movimientos en el valor del dólar se reflejan con mayor claridad en el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), ya que en este referencial los productos transables (comercializables con el exterior) tienen un peso mucho mayor que en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Este martes el INDEC informó que la inflación mayorista fue de apenas 1% en febrero (contra 1,7% de enero), debido a una variación negativa en el valor de los productos importados y a una importante desaceleración en productos industriales de origen nacional. Esto coincidió con un retroceso del 1,8% en el tipo de cambio mayorista. De este modo, el IPIM mostró una divergencia respecto del IPC, que por noveno mes consecutivo no se desaceleró. Al respecto, Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, dijo que «parte de lo que vimos en IPC es el traslado del ajuste del tipo de cambio del segundo semestre de 2025«, como por ejemplo en las actividades de ocio, que ajustan en temporada cuando tienen demanda, o en “carnes, que con una economía más abierta también son más transables que antes, entonces se ajustan a los cambios en el dólar, en este caso con las particularidades del ciclo ganadero». Con una mirada similar, Sigaut sostuvo que “el traslado de una suba del tipo cambio a precios minoristas no es tan automático y lleva más tiempo”. Respecto del caso particular de la carne, recordó que en los últimos cuatro meses el precio mayorista saltó 37%, lo cual coincidió con una fuerte mejora del precio internacional del Beef (+14,5% en dólares) en contexto de estabilidad cambiaria. “Perspectivas de apertura de mercados exportación y ciclo ganadero local explican el resto”, acotó. “El productor ganadero local enfrenta un precio récord en dólares, incluso descontando la inflación de EEUU. Si los costos en moneda dura no se dispararon, es momento de aumentar la oferta lo que paradójicamente puede implicar retener vientres=menos oferta en el corto plazo«, alertó. Inflación: las expectativas hacia adelante no son alentadoras De cara a los próximos meses, las expectativas no lucen alentadoras. En primer lugar, marzo suele ser un mes estacionalmente complicado por los ajustes que hay en educación, por el inicio de clases, y en indumentaria, por el cambio de temporada. A eso se le suman los constantes ajustes que el Gobierno convalida para las tarifas de energía y transporte público, y los previsibles efectos negativos de la guerra en Irán. «La nafta ya acumula una suba de 6,7% promedio en 13 días este mes. El presidente de YPF aclaró que están administrando el traslado a precios. Es un ítem que pesa 4,2% en el IPC, por lo que el impacto directo puede rondar 0,3 puntos, sin contar efectos indirectos como el costo logístico para las empresas», plasmó Econviews en su citado trabajo. Además, la consultora anticipó que para este invierno se prevé que Argentina requerirá entre 15 y 20 buques de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir la demanda estacional, por lo cual «de mantenerse la tendencia alcista, el impacto podría sentirse en las boletas de mediados de año«.
LEVANTAN EL PARO EN TODOS LOS AEROPUERTOS DEL PAÍS
Finalmente, se levantó el paro previsto en todos los aeropuertos del país y no habrá interrupciones en la operación aérea. La medida, que iba a aplicarse en franjas horarias y generar demoras y cancelaciones, fue desactivada luego de que se dictara la conciliación obligatoria