La dispersión en el año es enorme: Argentina viene golpeada, Brasil sube con fuerza y EEUU está más débil. No obstante, lo que estamos viendo hoy no es solo una foto puntual de 2026. Es una rotación que empieza a tomar forma.
Si uno mira lo que va del año, hay algo que ya no se puede ignorar: la dispersión es enorme. ¿Qué podemos esperar para el futuro?
Durante mucho tiempo, EEUU fue el líder indiscutido. Pero hoy el contexto cambió. Las tasas están más altas, el mercado de bonos está tensionado y la inflación volvió a aparecer como una variable incómoda. El petróleo subiendo, la guerra en Medio Oriente escalando, y una Fed que ya no tiene margen claro para bajar tasas como antes. Todo eso cambia el juego.
El año viene siendo flojo (salvo energía), es cierto, y la volatilidad sigue presente. Pero también es verdad que muchas de esas caídas fueron muy profundas, y eso empieza a generar oportunidades. Los bancos ofrecen margen de seguridad con sus valuaciones y el sector energético viene muy firme y sigue teniendo grandes perspectivas. Y la tendencia del Merval de largo plazo sigue siendo alcista.
En ese sentido, Argentina empieza a ofrecer algo que hoy escasea en otros mercados: asimetría. En un mundo donde EEUU está caro y con más incertidumbre, y donde Brasil ya tuvo una buena suba, Argentina aparece como una historia con más potencial relativo, siempre con riesgo, pero también con un upside que en otros lados ya no es tan evidente.
Al final del día, no se trata de elegir un solo mercado, sino de entender en qué momento del ciclo está cada uno.



