Es un nodo clave para agilizar el comercio del gigante asiático con el mundo. Abarca 35 kilómetros cuadrados conecta los sistemas aéreo, fluvial, ferroviario y vial.
Desde el sudoeste de China, el municipio de Chongqing se transformó en uno de los centros neurálgicos para las operaciones de logística del gigante asiático. A tal punto que hoy en esta localidad existe un nodo que conecta a China con Europa, América Latina y el resto de Asia.
Se trata del Centro Logístico Internacional de Chongqing, un parque de más de 35 kilómetros cuadrados que cuenta con un sistema de transporte que integra vías fluviales, ferrocarriles, rutas terrestres y aéreas para agilizar el comercio internacional.
Este espacio busca fomentar la actividad y la distribución de productos, no solo dentro de China, sino también hacia el exterior. Además, forma parte de la iniciativa de la Franja y la Ruta -también conocida como la nueva ruta de la seda-, la estrategia que busca conectar al gigante asiático con el mundo mediante proyectos de infraestructura, comercio y finanzas.
El complejo tiene capacidad para operar el equivalente a 40 trenes de carga en forma simultánea, es decir, alrededor de 2000 contenedores en movimiento al mismo tiempo. En tanto, puede gestionar hasta 850.000 contenedores al año.

Uno de los aspectos más destacados de la actividad de este centro logístico es la conexión ferroviaria con Europa. Según detalla el sitio oficial del centro logístico, la vía tiene una longitud de 10.937 kilómetros y atraviesa seis países: va desde Chongqing hasta Lanzhou, pasa por el puerto fronterizo de Xinjiang-Alataw, Kazajstán, Rusia, Bielorrusia y Polonia, y finaliza en Alemania.
Así, a través de los trenes de carga que parten desde Chongqing, los productos llegan a destinos como Duisburgo o Hamburgo, en Alemania, en un plazo de 18 a 22 días.
Pero el alcance de este hub no se limita únicamente a Europa. América Latina también es otro de los mercados estratégicos para Chongqing. Para las exportaciones latinoamericanas, el recorrido suele comenzar en puertos de la región y continuar por vía marítima hasta Shanghái, un trayecto que puede superar el mes de duración. Una vez en la costa china, la mercadería es trasladada por tren hacia Chongqing, donde se distribuye al mercado local o a otras regiones del país.
Zhang Shaolin, subdirector del Departamento de Asuntos Internacionales de Chongqing International Logistics, describió que la ciudad mantiene una estrecha relación comercial con países como la Argentina, particularmente para recibir carne vacuna.
“El caso de la Argentina es muy parecido al de Brasil porque de allí se trae carne de res, que llega al puerto de Shanghái vía marítima y después se traslada a Chongqing en tren. Aquí existe un gran consumo de carne. La cantidad importada depende del momento y la demanda”, puntualizó ante la consulta de este medio.
Además de la carne, el puerto ferroviario de Chongqing se volvió un espacio clave para la importación de autos, bienes farmacéuticos, cadena de frío, comercio electrónico transfronterizo y productos como acero, metales no ferrosos y otros insumos agrícolas.
De esta manera, Chongqing busca consolidarse como una de las principales puertas de entrada y salida del comercio chino. Su apuesta reside en aprovechar su ubicación estratégica para conectar el interior del país con Europa, Asia y América Latina y transformar a la logística en un catalizador del crecimiento.



