La decisión que tomó el presidente de la FIFA desató una fuerte reacción en Europa y abrió una crisis política de alcance internacional.
La propuesta de Gianni Infantino de abrir las puertas del Mundial al capital privado, transferiendo los derechos comerciales del torneo más importante del planeta a una nueva estructura corporativa con inversores externos, desató una crisis política sin precedentes en Zúrich. Una jugada financiera estratégica terminó fracturando la relación con el fútbol europeo y desencadenando un aluvión de retiradas de apoyo a su reelección.
El malestar en el continente obligó a Infantino a dar marcha atrás con el plan y activó una respuesta coordinada sin retorno. Diversas federaciones nacionales, que hasta hace pocos meses respaldaban la continuidad del mandatario, hicieron oficial su ruptura política argumentando fallas graves en la gobernanza, falta de transparencia y una alarmante pérdida de independencia en la toma de decisiones.
Las federaciones que le dijeron “no” a la reelección
La postura más tajante surgió de uno de los bloques clave del fútbol europeo. La Federación Serbia de Fútbol fue una de las primeras en formalizar su giro radical. A pesar de haber firmado una carta de apoyo al presidente el pasado 25 de mayo, la dirigencia serbia resolvió retirar definitivamente su aval. Desde Belgrado argumentan que los recientes acontecimientos han dañado de forma severa la reputación de la FIFA y sostienen que la única salida lógica es renovar el liderazgo para recuperar la credibilidad y la unidad del fútbol mundial.
En el norte del continente, el rechazo ha sido unánime y estructurado. La Federación Sueca de Fútbol (SvFF) confirmó tras una reunión extraordinaria de su junta directiva que la confianza en Infantino se agotó. Simon Åström, presidente del organismo sueco, fue contundente al señalar que el fútbol internacional debe regirse por principios democráticos y rendición de cuentas, condiciones que consideran ausentes en la actual gestión. Suecia ya anunció que trabaja en sintonía con la UEFA para articular la búsqueda de un candidato alternativo de cara al próximo congreso electivo.

Gianni Infantino pierde respaldo en Europa. (Foto: AP)
Por su parte, la Federación Finlandesa de Fútbol puso el foco directamente en las intenciones comerciales de Zúrich. Su presidente, Ari Lahti, calificó de inaceptable la forma hermética en que se preparó la venta parcial de los activos del Mundial, advirtiendo que transferir el control comercial a inversores externos vulnera la independencia institucional que la propia FIFA solía defender. A esta tensión se sumó el desacuerdo por la readmisión de Rusia en torneos juveniles, motivo por el cual Finlandia también notificó su renuncia a participar en el Mundial Sub-15 de 2026.
Desde Dinamarca, el tono no fue menos crítico. Jesper Møller, presidente de la Federación Danesa de Fútbol (DBU), comparó la maniobra privatizadora con la controvertida Superliga Europea, asegurando que se pusieron bajo presión los valores esenciales de este deporte. Aunque Møller celebró que la firmeza de la UEFA y de sus asociaciones miembros forzara a Infantino a retirar la propuesta comercial, remarcó que el daño está hecho y respaldará el proceso para impulsar una nueva conducción global.
Un liderazgo bajo la sombra de la Superliga comercial
El intento de privatizar parcialmente los beneficios comerciales de la Copa del Mundo reabrió viejas heridas en el fútbol internacional. Para la cúpula europea, la metodología empleada por Infantino recordó los momentos más oscuros de las negociaciones a espaldas de los clubes y las ligas.
Con la UEFA alineando filas tras la conducción de Aleksander Čeferin, el tablero electoral de la FIFA entra en una fase convulsiva. Aunque el repliegue de la propuesta frenó temporalmente el avance del proyecto, el golpe político a la figura de Gianni Infantino es innegable: la pérdida de confianza de federaciones históricas se convirtió un frente abierto que exige un cambio de rumbo institucional.

