El dato fue difundido por el INDEC y marcó el nivel más alto desde octubre. Los sectores más afectados y los que pudieron evitar un retroceso.
La utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en 59,8% en marzo, según informó el Indec. El indicador mostró una mejora de 5,2 puntos con respecto a febrero, cuando había alcanzado 54,6%. Además, el nivel registrado también se ubicó por encima del 54,4% observado en marzo de 2025.
El indicador mide qué proporción del potencial productivo de las plantas industriales está en uso. El acumulado del primer trimestre de 2026 presentó una mejora con respecto a igual período de 2025, impulsada principalmente por el repunte de algunos sectores vinculados a la actividad química, petrolera y metalúrgica.
El dato de marzo fue el mejor desde octubre del año pasado. No obstante, el nivel general se mantiene bajo en términos históricos, en un contexto de menor demanda y caída en distintos rubros productivos.

El informe oficial reflejó que solo cinco bloques sectoriales lograron sostener niveles de actividad por encima del promedio en marzo. Entre ellos, se encuentran refinación del petróleo (86%), industrias metálicas básicas (73,3%), papel y cartón (70%), sustancias y productos químicos (69,5%) y productos alimenticios y bebidas (61,6%).
En contraste, siete sectores permanecieron por debajo del nivel general de utilización de la capacidad instalada. Entre ellos se ubicaron productos minerales no metálicos (56,6%), edición e impresión (56%), productos del tabaco (52,7%), industria automotriz (49,6%), productos de caucho y plástico (41,3%), productos textiles (40,2%) y metalmecánica excepto automotores (40%).
Según detalló el organismo estadístico, una de las principales incidencias positivas se observó en el sector de sustancias y productos químicos, que mostró una fuerte recuperación respecto del año pasado, cuando el polo petroquímico de Bahía Blanca se había visto afectado por las inundaciones y la interrupción del suministro de gas natural.
También registraron mejoras las industrias metálicas básicas, impulsadas por una mayor producción de acero crudo, y el rubro de alimentos y bebidas, favorecido por una mayor molienda de oleaginosas y un incremento en la elaboración de bebidas.
Por el contrario, la principal incidencia negativa volvió a concentrarse en la industria metalmecánica excluida la automotriz, afectada por menores niveles de producción de maquinaria agropecuaria y de aparatos de uso doméstico.


