El nuevo jefe de Gabinete inició las negociaciones con los mandatarios provinciales para avanzar con la agenda legislativa del oficialismo. Aunque coinciden en que el sistema electoral necesita modificaciones, no hay acuerdo sobre la eliminación de las Primarias que impulsa la Casa Rosada.
Diego Santilli estrenó su gestión al frente de la Jefatura de Gabinete con una señal clara de respaldo político de los gobernadores dialoguistas, pero también con un mensaje que expone las dificultades que enfrentará el Gobierno para avanzar con una de sus principales reformas. Tras la ceremonia de jura, los mandatarios provinciales y el flamante funcionario intercambiaron opiniones sobre la agenda legislativa y coincidieron en la necesidad de modificar el sistema electoral.
Sin embargo, dejaron en claro que no acompañarán el proyecto en los términos que pretende la Casa Rosada, por lo que el oficialismo deberá intensificar las negociaciones si quiere reunir los votos necesarios en el Congreso.
En sus primeras declaraciones como jefe de Gabinete, Santilli ratificó que sus prioridades serán trabajar en el avance de las reformas estructurales del oficialismo —entre ellas la reforma electoral—, donde el vínculo con los gobernadores será imprescindible. El Gobierno intenta combinar las discusiones legislativas con los reclamos de los gobernadores vinculados a recursos, infraestructura y obras públicas.
Según pudo saber TN, los gobernadores que asistieron a la jura conversaron con el jefe de Gabinete sobre la agenda legislativa que el gobierno busca impulsar en las próximas semanas. El gran tema fue la reforma electoral, que tiene como uno de los ítems principales la eliminación (o suspensión) de las PASO.
“Lo hablaron sí, pero muy general. La ley hay que cambiarla, pero no como quieren ellos”, señalaron a este medio desde las filas de un gobernador aliado. “Estuvieron de acuerdo en que hay que hacer reformas, pero no en el formato que está planteando el gobierno”, remarcaron.
Ante este panorama, la primera certeza es que Santilli tendrá un duro trabajo por delante: de momento no hay consenso para la reforma electoral.
“La ley de reforma electoral es prioridad”, remarcó este miércoles la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich. Lo hizo luego de compartir una reunión en la Cámara alta con Santilli.

La estrategia política del Gobierno ingresó en una nueva etapa, con mayor foco en la construcción de consensos parlamentarios y el fortalecimiento del vínculo con gobernadores, legisladores y referentes territoriales. En ese marco, Diego Santilli asumió la tarea de encabezar las negociaciones para ordenar la agenda legislativa y consolidar los apoyos necesarios para impulsar una serie de proyectos que el Ejecutivo busca aprobar antes del inicio de las sesiones ordinarias de marzo.
Entre las iniciativas prioritarias figuran la reforma electoral, los cambios vinculados a la propiedad privada, los pliegos judiciales, la denominada Ley Hojarasca y los proyectos sobre ludopatía y etiquetado frontal.
En paralelo, la Casa Rosada pretende profundizar las conversaciones con los gobernadores de cara al escenario electoral. La intención es alcanzar entendimientos con mandatarios provinciales que puedan transformarse en competidores de La Libertad Avanza, pero preservando los canales de diálogo institucional.
En el oficialismo explican que el objetivo es definir en qué provincias conviene disputar con mayor intensidad y en cuáles evitar una confrontación que pueda afectar la gobernabilidad.

La idea no necesariamente contemplaba conformar alianzas electorales, sino mantener acuerdos que permitieran facilitar el tratamiento de las reformas impulsadas por el Ejecutivo y, al mismo tiempo, evitar conflictos políticos en determinados distritos. Con la llegada de Santilli, el Gobierno busca profundizar esa estrategia y darle un marco más amplio.
Mientras tanto, el oficialismo mantiene la decisión de competir con el sello de La Libertad Avanza en la mayor parte del país. Sin embargo, procura sostener una relación de cooperación con los mandatarios provinciales cuyos votos considera clave para avanzar con su agenda en el Congreso.
En el Ejecutivo aseguran que el diseño electoral seguirá una lógica similar a la aplicada en 2025: competir sin alianzas con los oficialismos locales en la mayoría de las provincias y concentrar el esfuerzo político en los distritos de mayor peso electoral y con una estructura partidaria más desarrollada.


