Hay entidades que dejaron de ofrecerlos y otras que estiraron los tiempos mínimos de permanencia. Argumentan que no generan rentabilidad en el entorno de tasas negativas que propicia el Gobierno.
El rebote de la inflación sobre finales de 2025 y comienzos de 2026 aumentó la demanda de alternativas de inversión que cubran el poder adquisitivo de la aceleración de los precios. En ese contexto, el stock de plazos fijos UVA acumuló un crecimiento del 289,6% en términos reales en los primeros cuatro meses del año, según datos oficiales.
Pese a la mayor demanda, varios bancos empezaron a restringir la oferta de este producto, que alguna vez fue obligatorio. Ya sin esa regulación vigente, cada entidad puede definir si pone a disposición de sus clientes el plazo fijo UVA y con qué condiciones.
Ante esa situación, algunos bancos directamente optaron por dejar de ofrecer depósitos que ajustan por inflación y otros extendieron los plazos mínimos de permanencia a 180 o 270 días para asegurarse la estabilidad de ese fondeo que, en un sistema financiero ideal, debería ser la materia prima para los préstamos UVA. Además, los puntos de tasa adicional al ajuste por inflación prácticamente desaparecieron o se mantienen entre 0% y 1%.
Los plazos fijos UVA, una pérdida para los bancos
En el sector financiero explican que el plazo fijo UVA a un mes representa una pérdida para los bancos, dado que en el mercado de bonos los rendimientos de títulos con ajuste por inflación están en terreno muy negativo.
Argumentan que el esquema económico actual, en el queel Gobierno propicia tasas reales negativas, hace inviable a los productos UVA de corto plazo. En cambio, recomiendan optar por fondos comunes de inversión que le ganen a la inflación.

“El banco toma la plata y la invierte, por ejemplo, en un bono. Hoy, esos títulos a corto plazo rinden tasas negativas, es decir, que pierden contra la inflación. Como el banco no puede trasladar esa pérdida al cliente porque no puede ofrecer un plazo fijo con tasa negativa, prefiere retirarlo de la góndola de productos”, explicaron en una entidad.
Y detallaron: “Si el banco lo ofreciera, tendría que pagar al menos UVA (sin tasa fija) para empatar a la inflación, pero la entidad percibe mucho menos que eso por los rendimientos negativos de los bonos. Como resultado, perdería plata. Por eso lo retiran del mercado”.
En la misma línea fue la explicación de Federico González Rouco, economista de Empiria. “Los bonos CER hoy están pagando tasas negativas en los plazos más cortos, mientras que un plazo fijo UVA paga rendimientos positivos. Ningún depositante se va a bancar una tasa negativa en un plazo fijo. Entonces, para los bancos no son negocio», dijo.

“A eso se suma que la oferta de créditos hipotecarios UVA se restringió y, por lo tanto, las entidades no tienen tanto interés en obtener fondeo que se ajuste por inflación”, agregó el analista.
En el extremo opuesto a esta restricción de la oferta se ubica la propuesta reciente del Banco Provincia que lanzó Cuenta UVA, un producto que ofrece cobertura contra la inflación, con liquidez inmediata a partir de los 90 días.
“Los depósitos se realizan en pesos y se convierten en UVA, ajustándose por inflación. Durante los primeros 90 días el dinero queda inmovilizado como en un plazo fijo. Desde el día 91, la cuenta comienza a funcionar como una caja de ahorro remunerada: al retirar dinero, las UVAs se transforman nuevamente a pesos según su valor actualizado, más una tasa de interés adicional del 0,05% anual”, explicaron en la entidad bonaerense.



