El sindicato que representa a los empleados de Los Angeles Stadium, donde debutará el seleccionado yanqui, denunció que el máximo organismo del fútbol no escuchó sus peticiones para interceder ante el Gobierno estadounidense y se avizora un conflicto antes de la Copa del Mundo.
A dos meses de que arranque el Mundial, hay incertidumbre en torno al SoFi Stadium, el estadio más caro de la Copa del Mundo y que albergará el partido debut de Estados Unidos, que será ante Paraguay (el inaugural de la competición lo disputará México): el sindicato que representa a los 2 mil trabajadores amenaza con una huelga y pide a la FIFA que interceda, entre otras cuestiones, con la posible intervención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) que podría actuar contra trabajadores extranjeros.
Una de las mayores preocupaciones que manifiesta el sindicato, llamado UNITE HERE Local 11 y que representa en especial a trabajadores de gastronomía, es la aparición de agentes del ICE en el estadio o sus inmediaciones para realizar operativos de control encubiertos durante los eventos. La presencia de este ente en las canchas ocurrió durante el Mundial de Clubes del año pasado y en los últimos meses el ICE protagonizó operativos en los que terminó asesinando ciudadanos a sangre fría, lo que escaló la tensión en el país. El miedo también se incrementa por si deciden actuar en contra de los propios empleados.
En otro orden, UNITE HERE también alzó la voz por la situación laboral de sus representados, ya que el contrato con la empresa Legends Global, la gestora del SoFi Stadium, expiró y no hay todavía negociaciones para extenderlo. A ese contexto hay que agregar que el pedido hacia la FIFA también pasa por no permitir que se implemente inteligencia artificial o automatización de algunos servicios que reemplacen puestos laborales.
A su vez, otro de los reclamos hacia el organismo que preside Gianni Infantino es que una parte de las ganancias que deje la Copa del Mundo —se estiman unos 11 millones de dólares— se destine a la construcción de viviendas accesibles para la clase trabajadora ante la escasez de opciones que prima en el mercado de Los Ángeles.
“Los trabajadores apenas llegan a fin de mes. La mayoría de nuestros miembros tienen dos empleos. Son la columna vertebral de la industria que hará prosperar a la FIFA. A pesar de nuestros intentos por dialogar con ellos, la FIFA básicamente ha ignorado nuestras demandas”, le aseguró al medio The Athletic Kurt Petersen, copresidente del sindicato. Y agregó: “Creemos que estos juegos deberían ser algo que impulse el progreso de la clase trabajadora. En cambio, la gente viene, se va y los trabajadores quedan en peores condiciones que antes».
Si la situación continúa así, desde el gremio tienen decidido comenzar una huelga hasta que sean escuchados. Esto pone en riesgo una de las sedes principales de la Copa del Mundo, que habitualmente es utilizada por Los Angeles Rams de la NFL y resulta el recinto más caro del planeta (está valorado en 5 millones de dólares). Está programado que además del partido debut del local, allí se disputen cinco encuentros de la fase de grupos, dos de 16avos y un cruce de cuartos de final. El reloj apremia y se requieren resoluciones políticas. ¿Los escuchará la FIFA?



