El líder de La Cámpora cuestionó la idea de un frente basado solo en oponerse al Presidente y planteó que el desafío es ofrecer una propuesta con ideas concretas y capacidad de gestión.
Máximo Kirchner marcó un matiz dentro del peronismo en un momento en que distintos sectores impulsan la construcción de un frente amplio para derrotar a Javier Milei en las urnas en 2027. Mientras avanzan las conversaciones para articular ese espacio opositor con eje en el rechazo al Gobierno libertario, el líder de La Cámpora puso el foco en la necesidad de construir una alternativa con contenido propio y con un candidato que represente los mismos intereses que Cristina Kirchner.
La definición aparece en paralelo a movimientos políticos que buscan ordenar al peronismo. En las últimas semanas, Miguel Ángel Pichetto visitó a la expresidenta en su domicilio de San José 1111 y propuso avanzar en un armado inspirado en la experiencia de Brasil. A partir de ese encuentro, sumó reuniones con dirigentes de distintos espacios, en una dinámica que también convive con el rol de Sergio Massa como articulador entre sectores y con planteos como el del ministro bonaerense Carlos Bianco, que llamó a conformar un frente amplio sin límites de nombres ni pertenencias políticas.
Máximo Kirchner tomó distancia de esa lógica y planteó otro eje de discusión. “Planteamos que no sirve destruir al adversario para ganar una elección. Y es uno de los dramas que tiene la Argentina. Hay que construir una opción diferente. Por eso, cuando hablan del frente anti-Milei, no me convence”, dijo en una entrevista con La Capital.
Una crítica al enfoque opositor
El diputado profundizó esa idea al cuestionar los armados centrados únicamente en el rechazo a un adversario. “Algunos pensaron que el Frente de Todos debía ser solamente un frente anti-Macri para que él no esté en el poder, pero vos tenés que mejorar la calidad de vida de la gente”, remarcó.
En esa línea, planteó que la discusión electoral no puede reducirse a una competencia de nombres o coaliciones, sino que debe incluir un programa claro. “No me interesa destruirlo, me interesa que en la elección juntemos más votos y, cuando seamos gobierno, estemos a la altura de la circunstancia”, afirmó.
Para el líder de La Cámpora, Cristina Kirchner es la candidata natural del peronismo para 2027, pero ante la imposibilidad judicial de presentarse, pidió buscar un dirigente que represente esos intereses.
“Para nosotros, Cristina es la primera candidata porque no hay quién le gane en una interna. Hace seis meses que simplemente tuitea y, aún así, sigue teniendo el reconocimiento del pueblo argentino. Si no logramos romper la proscripción, deberemos buscar quién exprese esos intereses de la mejor manera y despierte confianza. Debemos buscar un candidato que no sea sólo para hacer un frente anti-Milei y después vemos qué pasa, sino que tengamos dos, tres y hasta cuatro líneas bien claras”, afirmó.

Buena parte del peronismo promueve a Kicillof como candidato y el gobernador bonaerense viene mostrando su perfil presidenciable.
Hace más de un año que Máximo Kirchner y Kicillof están enfrentados. El camporista le cuestiona al gobernador bonaerense no haber escuchado a la expresidenta cuando planteaba no desdoblar las elecciones en la provincia. El resultado es conocido, el peronismo ganó ampliamente las elecciones legislativas provinciales y perdió las nacionales. Para el kicillofismo, ese movimiento marcó el principio de autonomía; para el kirchnerismo, confirmó las diferencias.
En un discurso en Santa Fe, el diputado reforzó esa idea con una crítica interna. “El peronismo cuida a sus conducciones”, dijo, y apuntó contra sectores que, según su mirada, relativizan la situación judicial de la expresidenta.
Un llamado a redefinir la estrategia
La definición de Máximo Kirchner introduce un contraste con otros sectores que, en las últimas semanas, insistieron en la necesidad de construir un frente amplio con eje en la oposición al Gobierno. Kicillof también habló de ampliación, aunque con un enfoque más vinculado a sumar sectores sociales y económicos antes que a cerrar acuerdos estrictamente electorales.
Más allá de las tensiones internas, el líder de La Cámpora insistió en la necesidad de redefinir el rumbo político del espacio. “La sociedad se termina cansando que los dirigentes vengan y digan que en cuatro días le van a solucionar los problemas”, advirtió.
En ese planteo, el diputado buscó correrse de una lógica puramente reactiva frente al Gobierno y planteó una discusión más amplia sobre el tipo de proyecto que debería ofrecer el peronismo. “Queremos construir una opción que permita que el país se libere del lugar donde lo están llevando”, resumió.
Entre Máximo Kirchner y Kicillof, sin embargo, hay coincidencias. Comparten la idea de que el peronismo necesita volver a conectar con la sociedad y rechazan el proyecto libertario de eliminar las PASO. Ambos llamaron a militar, a ganar la calle, a recorrer los barrios y a apoyarse en la territorialidad.
La construcción de una alternativa electoral queda así atada a tres variables que el peronismo todavía no termina de ordenar: candidatos competitivos, acuerdos básicos que amplíen la base y propuestas capaces de recuperar apoyo.


