Javier Milei apunta a lograr el grado de inversión, la máxima categoría que pueden otorgar las agencias de evaluación crediticia. Los cuatro factores determinantes, según una de las principales compañías.
La calificadora de riesgo Fitch fue punta de lanza para mejorar la nota de la Argentina como emisor de deuda soberana en moneda extranjera. A principios de mayo, informó que el país pasaba de la categoría “CCC+” a “B-”. Este miércoles, sus colegas de S&P tomaron una decisión en la misma línea.
Pese a la suba, el país todavía está dos escalones por debajo del nivel que corresponde al “grado de inversión”, esto es, los emisores de deuda con muy bajo riesgo de default. Javier Milei dijo en varias oportunidades que ese es el horizonte al que apunta el Gobierno.
Si bien desde la calificadora reconocen el camino recorrido por el Gobierno como positivo, advierten que eso se debe consolidar y complementar con más medidas para lograr entrar en ese selecto grupo. Todd Martínez, senior director y co-head Sovereign Group Latam de Fitch, identificó los cuatro desafíos pendientes para que el país llegue al grado de inversión.
Sumar reservas y despejar vencimientos
El analista reconoció que el fundamento que más pesa sobre la calificación de la Argentina es la cantidad de reservas y su cobertura. Y explicó que ese indicador no solo es muy bajo con relación al PBI sino también en función de los vencimientos que vienen.
“La Argentina encontró los dólares para pagar su deuda con la amnistía tributaria, el FMI o los multilaterales y eso fue suficiente para un upgrade a ‘CCC+’. Pero para pensar en la próxima categoría, no solo queríamos ver al Gobierno sacando conejos de la galera para pagar la deuda: queríamos más previsibilidad y por eso queríamos ver una acumulación de reservas”, reconoció Martínez.

“Finalmente, eso es lo que estamos viendo este año y esto fue lo más clave en nuestra calificación”, dijo. Y completó: “Vemos que el Gobierno está en un camino para cumplir con sus metas con el FMI. Así que, sin dudas, eso fue lo más clave para la suba de la calificación”.
Por otro lado, el analista dijo que también era importante que la Argentina demostrara acceso al financiamiento o flexibilidad financiera. En ese punto, si bien el Gobierno prefirió no salir al mercado internacional, sí fueron bien recibidas las emisiones en dólares a nivel local.
“Todavía no tenemos despejado el 100% de los vencimientos de 2027, pero confiamos en que el Gobierno va a ser proactivo identificando fuentes de financiamiento para que, antes de esos vencimientos, no haya dudas sobre dónde van a venir los dólares para pagarlos. Y si realmente hay un shock, el Gobierno tiene reservas que podría usar para pagar esa deuda, aunque no sería el escenario más positivo”, indicó Martínez.

Para seguir mejorando la calificación, el analista indicó que es importante que la Argentina continúe reconstruyendo las reservas, si fuera posible, con una diversificación de los recursos financieros. “Tenemos que dejar de tener dudas sobre de dónde van a venir los dólares”, resumió, aunque también mencionó la necesidad de profundizar el proceso de desinflación y la estabilización macroeconómica.
Martínez agregó que Fitch estará mirando si hay presión en el tipo de cambio durante el año que viene y cuál es la reacción del Gobierno: intervenir para planchar el dólar y gastar reservas o dejarlo flotar.
“Si hay un shock tan severo que el tipo de cambio llega al techo, tendrían que vender dólares y eso sería un escenario muy adverso, pero lo bueno es que cambiaron las bandas y hay mucha más flexibilidad”, señaló.
Estabilizar la demanda de pesos
Otro factor que mencionó como importante para lograr una mejora en la calificación es estabilizar la demanda de pesos. “El crecimiento del crédito en pesos se estancó, se va cayendo. Eso quiere decir que no hay intermediación y, por ende, que no está creciendo la demanda de pesos. Eso sería el mejor de los mundos para Argentina: si hay más demanda de pesos, el Gobierno podría acumular reservas sin esterilizar”, afirmó.
El crecimiento dispar
El siguiente punto que mencionó Martínez es la cuestión del crecimiento. Anticipó que la economía seguirá mostrando cifras positivas, pero dijo que las preocupaciones tienen que ver con la composición, ya que está muy enfocado en ciertos sectores primarios y no tanto en aquellos que demandan mucha mano de obra.
“Pensamos que, por un lado, es una muy buena noticia esa composición porque finalmente hay un crecimiento enfocado en inversión y en sectores que generan dólares”, sostuvo el analista. No obstante, reconoció: “Lo difícil es que la sociedad no siente ese crecimiento. Los salarios y pensiones reales no han recuperado sus niveles de 2022, por ejemplo, y hay morosidad en el sector bancario que ha sido un problema”.
Riesgo político
El último punto es el riesgo político. Para Fitch, en el caso de la Argentina es un factor relevante porque el mercado es muy sensible a esa cuestión. Y a partir de eso se mueven las tasas y las posibilidades de las empresas de financiarse, entre otras cuestiones.
“Para pensar en una calificación mejor para la Argentina, no solo depende de la aprobación de Javier Milei. Queremos ver varios ciclos electorales en los cuales, claro, podría haber diferencias de políticas, pero con cierto consenso sobre el rumbo básico del país”, explicó Martínez.
“Para realmente mejorar la calificación y llegar al grado de inversión, probablemente tienen que pasar varios ciclos electorales para que realmente todo el mundo tenga la confianza de que las elecciones no importan tanto para los fundamentos económicos y las políticas básicas. Y eso toma tiempo”, expresó.
Sin embargo, alertó que la calificación podría subir antes de que pasen varios ciclos electorales.


