Los rendimientos en moneda local aumentaron en los últimos días, producto del intento oficial por sostener la calma cambiaria. Las perspectivas y el impacto en el crédito.
En los últimos días, las tasas en pesos que se negocian en el mercado financiero subieron como respuesta a las decisiones que tomó el Gobierno en materia cambiaria y monetaria para tratar de mantener el dólar en torno a los $1500.
La suba y la volatilidad de los rendimientos afectaron a las letras en pesos, la caución y los préstamos entre bancos. El aumento, aunque no deseado explícitamente por el Gobierno, deja al descubierto la dificultad que tiene la política económica para conciliar sus objetivos de bajar la inflación, ponerle techo al dólar y acumular reservas.
Así, las acciones que tomaron el Banco Central (BCRA) y el Ministerio de Economía para evitar que haya un excedente de pesos que pueda presionar sobre el dólar tuvieron como correlato una mayor volatilidad de las tasas.
“Por un lado, el Tesoro viene absorbiendo pesos de forma sostenida en sus licitaciones, lo que ajusta la liquidez del sistema: eso se ve claramente en el stock de repos del BCRA, que cayó a $0,9 billones frente a un promedio de $2,52 billones en julio. Además, el Gobierno ratificó que va a mantener el sesgo contractivo de su política monetaria mientras la inflación siga por encima de los niveles internacionales”, señaló Justina Gedikian, estratega de renta fija en Cohen, a TN.

Eso se completó, según explicó la especialista, con las operaciones que el Gobierno estuvo haciendo en el mercado de títulos públicos: el BCRA vendió bonos vinculados al tipo de cambio oficial con el objetivo de dar cobertura a quienes la buscaban y, a la vez, absorber pesos. “Esto terminó generando el combo de mayor presión sobre el tipo de cambio y mayores tasas en moneda local”, indicó Gedikian.
A su turno, Eric Ritondale, economista jefe de Puente, coincidió: “El disparador inicial fue la contracción en los niveles de liquidez del sistema tras la licitación de fines de julio. Este factor se combinó posteriormente con un manejo de la liquidez que por elección siguió siendo restrictivo, orientado a mantener acotadas las presiones sobre la inflación y el mercado cambiario, lo que trasladó la tensión hacia las tasas de interés de corto plazo y el resto de las curvas en pesos”.

Hacia adelante, Ritondale consideró que puede haber una estabilización de las tasas, especialmente cuando haya pasado la licitación de deuda de la próxima semana. Sin embargo, descartó que se vea una baja considerable.
“No prevemos un retorno a los niveles nominales y reales observados meses atrás, ya que el tramo corto de la curva en pesos parece estar desplazándose hacia tasas reales algo positivas”, afirmó.
El efecto sobre el crédito
Desde Outlier, en tanto, expresaron que el sostenimiento del techo de $1500 para el tipo de cambio oficial está resultando cada vez más evidente y más costoso, lo que impulsa la suba de tasas en pesos y la retroalimenta. “De no ceder las presiones sobre el tipo de cambio, podríamos ver una profundización de esta dinámica de tasas en las próximas ruedas, lo que claramente no ayuda a mejorar la dinámica de la actividad”, apuntó un informe de esa consultora.
Con respecto a ese último punto, la suba de las tasas en los instrumentos financieros tiene un traslado a la economía real: no permite abaratar el costo del crédito en pesos. Los analistas indicaron que, si bien es un impacto moderado, actúa como una señal en sentido contrario al que propicia una recuperación en los préstamos.

“Veníamos de varios meses con tasas reales negativas y aun así el crédito no repuntó con fuerza, así que la sensibilidad parece ser más baja de lo que uno esperaría. Eso sí, en un contexto de actividad ya débil, cualquier encarecimiento adicional del crédito no ayuda en el margen”, dijo Gedikian.
Ritondale también consideró que la transmisión hacia el costo del financiamiento se está manifestando marginalmente. “Se observa tanto en el costo de fondeo interbancario y las tasas de caución bursátil, como en las líneas de crédito bancario directo a empresas, donde las tasas activas para adelantos en cuenta corriente han registrado incrementos en torno a los 300 puntos básicos desde fines de julio”, cerró.


