Candice Carr trabajaba como farmacéutica en hospitales cuando notó que un insumo médico esencial —el sistema de filtrado para medicamentos líquidos— era ineficiente y riesgoso. En vez de resignarse, creó una solución. Así nació CarrTech, una startup que hoy mejora la atención médica en miles de hospitales.
Una historia de observación, empatía y valentía. Candice Carr cambió su rutina hospitalaria por el camino del emprendimiento. Desde el corazón del sistema de salud, detectó un problema, lo resolvió y demostró que una sola persona puede cambiar el día a día de miles.
Candice Carr, la farmacéutica que transformó su cansancio en innovación para salvar vidas.
Candice Carr nunca pensó en emprender. Se formó como farmacéutica, trabajó durante años en hospitales y clínicas, y su mundo giraba en torno a los medicamentos, la atención al detalle y la presión constante del sistema de salud. Pero fue justamente ahí, entre pasillos, jeringas y papeles, donde detectó un problema que cambiaría su vida.
Del problema a la solución: cómo una enfermera cambió la forma de preparar inyectables
Durante años, Carr se enfrentó a la misma situación: cada vez que debía preparar medicamentos inyectables, debía usar un filtro especial para evitar impurezas o partículas en suspensión. Pero el proceso era lento, engorroso, caro y, en muchos casos, riesgoso. Los profesionales de la salud perdían tiempo, cometían errores o se salteaban pasos por presión. Y eso afectaba la seguridad de los pacientes.
Lejos de resignarse, Candice empezó a pensar: ¿por qué no existe una herramienta más simple, más segura y más económica para esto? Y así comenzó a diseñar su propia solución.
En 2016, fundó CarrTech LLC, una startup centrada en el diseño de dispositivos médicos prácticos y accesibles. Su primer invento, el FROG® (Filter Removal of Glass), fue una jeringa con un sistema integrado que simplificaba radicalmente el proceso de filtrado. Fácil de usar, portátil y mucho más económico que las opciones tradicionales.
Lo que parecía un “detalle técnico” era en realidad una innovación con impacto real. Los hospitales empezaron a adoptarlo. Las enfermeras y médicos lo agradecían. La seguridad aumentó, los tiempos mejoraron y los costos bajaron. Lo pequeño se volvió esencial.
Pero no fue fácil. Carr tuvo que aprender sobre patentes, financiamiento, regulación, marketing y ventas. Hizo pitchs ante inversores, enfrentó rechazos y dudas, pero siguió adelante. Porque su convicción no era abstracta: venía de haber vivido el problema todos los días.
Hoy CarrTech sigue creciendo, con nuevos dispositivos en desarrollo y contratos con hospitales en todo Estados Unidos. Candice Carr se convirtió en una referente del “emprendimiento desde adentro”: ese que nace no desde una idea de negocio, sino desde una necesidad real, profunda y cotidiana.
Su historia es la prueba de que para cambiar las cosas no siempre hace falta salir del sistema: a veces basta con observarlo bien y animarse a mejorarlo.



