Francia aplicó impuestos más altos a los pisos vacíos y logró un resultado contundente: aumentó en un 13% la oferta de viviendas disponibles. La medida apunta a combatir la especulación y reactivar el mercado inmobiliario en zonas con escasez habitacional. ¿Puede ser este un modelo para replicar en otros países?
Francia decidió enfrentar el problema de los pisos vacíos con una política fiscal agresiva: subir los impuestos. ¿El resultado? Un aumento del 13% en la cantidad de viviendas disponibles para alquilar o vender. La medida, polémica pero efectiva, abre el debate sobre cómo incentivar el uso real de los inmuebles.
"Con más impuestos a los pisos vacíos, Francia logró que salgan al mercado miles de viviendas."
En muchas ciudades del mundo, caminar por barrios con edificios impecables y luces apagadas se volvió algo común. La explicación: miles de pisos vacíos, sin uso, comprados como inversión o guardados por especulación. Francia decidió cambiar esa lógica con una herramienta concreta: impuestos.
El gobierno francés aplicó una suba impositiva a quienes mantuvieran propiedades vacías sin justificar su uso. ¿La lógica? Si no la usás ni la alquilás, pagás más. El mensaje fue directo: se premia el uso real de la vivienda, no su acumulación pasiva.
Los resultados llegaron rápido. En solo un año, la oferta de viviendas en alquiler o venta aumentó un 13%. En ciudades con alta demanda, esa cifra representó miles de nuevos hogares disponibles. Y no fue magia: fue política pública con objetivos claros.
¿Por qué funcionó?
Costos que pesan: mantener una propiedad vacía se volvió caro.
Inversores que reaccionan: muchos prefirieron alquilar antes que pagar más impuestos.
Oferta que se mueve: el mercado se flexibiliza y más gente pudo acceder a vivienda.
Además del impacto inmediato, la medida tiene efectos culturales. Cambia el concepto de vivienda como «resguardo de valor» por vivienda como bien de uso. Y pone sobre la mesa un debate necesario: ¿debe permitirse que existan miles de casas vacías mientras crece la demanda habitacional?
Este caso también encendió el interés de otros países que enfrentan crisis similares. ¿Podría replicarse en América Latina, donde la desigualdad habitacional es crítica? ¿Qué resistencias enfrentaría una política así?
Francia demostró que con decisión política y medidas bien diseñadas, se puede mover la aguja del mercado. La pregunta es quién se animará a dar ese paso.



