Con el dólar sin cepo, el Banco Central lanzó nuevas medidas para frenar la volatilidad: intervenciones puntuales, suba de tasas e incentivos a exportadores. El objetivo es lograr estabilidad sin volver a controles extremos. Todo dependerá de la confianza y de la coherencia del plan económico.
El fin del cepo no significa dejar todo librado al mercado. El BCRA está interviniendo con nuevas estrategias para contener la suba del dólar y evitar otro sacudón. ¿Podrá mantener el equilibrio? Acá te contamos las claves.
Sin cepo, pero con intervención: el Banco Central busca frenar la volatilidad cambiaria con nuevas herramientas
Tras el fin del cepo, el Banco Central activó una serie de medidas clave para evitar un desborde en el mercado cambiario.
¿El objetivo? Darle al dólar un nuevo piso de estabilidad en este nuevo esquema sin controles estrictos. Pero, ¿cómo se logra eso?
Primero, hay que entender el contexto. La salida del cepo generó una suba del dólar impulsada por la demanda acumulada y la necesidad de cobertura ante la incertidumbre. Para evitar que esa suba se transforme en una corrida, el BCRA actuó rápido.
Una de las primeras decisiones fue intervenir de manera puntual en el mercado, usando reservas y operaciones de futuros para moderar la volatilidad. Si bien ya no hay un tipo de cambio oficial fijo, el Banco Central puede seguir actuando como “bombero” cuando el fuego se descontrola.
Otra medida clave fue subir las tasas de interés. ¿Por qué? Porque así se vuelve más atractivo dejar los pesos invertidos y no correr al dólar. Es una forma de frenar la dolarización sin imponer un cepo. Además, se amplió la banda de flotación, dejando que el tipo de cambio tenga más libertad, pero con ciertos límites para evitar sobresaltos extremos.
También se están promoviendo incentivos para que los exportadores liquiden divisas, con el objetivo de reforzar las reservas. Más dólares en el Banco Central = más capacidad de intervención si la cosa se complica.
¿Alcanzará con esto? Depende de dos factores centrales: la confianza y la consistencia del plan económico. Si el mercado cree en el rumbo y no ve contradicciones, es probable que el dólar se estabilice. Si no, volverá la presión y el BCRA tendrá que redoblar esfuerzos.
La idea es clara: sin cepo, pero con control inteligente. Un equilibrio que no es fácil, pero necesario para normalizar la economía.



