Tras el fin del cepo, el dólar subió fuerte y arrastró precios. ¿Qué esperar de la inflación? En los próximos meses podría superar el 10% mensual, según analistas. Alimentos y combustibles, los más afectados. Si el gobierno logra ordenar el rumbo económico, la inflación podría desacelerarse en el segundo semestre.
La liberación del cepo cambiario impactó de lleno en el dólar. Y como siempre, cuando el billete verde sube, los precios siguen. ¿A cuánto puede llegar la inflación en los próximos meses? Te explicamos los escenarios posibles y qué esperar para tu bolsillo.
Con el dólar sin cepo, los precios vuelven a moverse. La clave estará en anclar expectativas y ordenar el rumbo económico
El fin del cepo cambiario marca un antes y un después en la economía argentina. Con la liberación del mercado, el dólar comenzó a subir de forma rápida, empujado por la demanda acumulada, la necesidad de cobertura y la expectativa de una nueva normalidad cambiaria.
¿Qué pasa ahora con los precios? ¿A cuánto llegará la inflación?
Primero, es clave entender que el dólar actúa como una variable de arrastre. Cuando sube, impacta de forma directa en los costos de productos importados y de insumos dolarizados. También presiona los precios internos por una cuestión psicológica: el famoso “por las dudas”. Este efecto se traslada, en mayor o menor medida, a toda la cadena.
Pero no todo depende del dólar. La velocidad y magnitud de la inflación futura dependen de otras variables: el control del gasto público, la política monetaria, la recomposición de tarifas y la estabilidad política. Es decir, si el Gobierno logra contener expectativas y ordenar el programa económico, el rebote inflacionario podría ser transitorio. Si no, se corre el riesgo de una nueva espiralización.
En los próximos 2 a 3 meses, los analistas proyectan una inflación mensual que podría volver a rondar el 10%, aunque con fuertes diferencias sectoriales. Alimentos, combustibles y bienes durables sentirán más el impacto. Hacia la segunda mitad del año, si se estabiliza el tipo de cambio y se retoma cierta previsibilidad, la inflación podría empezar a desacelerarse.
El gran desafío: anclar expectativas. En un país donde la memoria inflacionaria pesa, la confianza es clave. Si la sociedad percibe que hay un rumbo claro, es posible contener los precios. Si no, el dólar seguirá marcando el ritmo.



