El primer cuatrimestre de 2025 dejó un dato preocupante: el déficit turístico fue el más alto de la historia. Con el tipo de cambio oficial aún contenido y pasajes accesibles en dólares, cada vez más argentinos viajan al exterior. Mientras tanto, llegan menos turistas al país. ¿Se puede sostener esta salida de divisas?
La Argentina se volvió cara en dólares para el turismo extranjero, pero barata para los locales que quieren viajar. ¿El resultado? Un récord de déficit en la balanza turística: más dólares saliendo que entrando. La foto expone una fragilidad estructural que pone presión sobre las reservas y revela otra cara del atraso cambiario.
La salida de turistas argentinos al exterior marca récords, mientras la llegada de extranjeros cae: la balanza turística se tiñe de rojo
El turismo siempre fue un termómetro indirecto de la economía. Y los números del primer cuatrimestre de 2025 prenden una alarma: la Argentina registró un déficit turístico récord. Traducido: más dólares salieron por viajes al exterior de los que entraron por turismo receptivo.
Dólares que se van: el récord turístico que preocupa
Con un tipo de cambio oficial que todavía se mantiene controlado y precios internos que siguen atrasados en dólares, los argentinos encontraron una ventana para viajar. Pasajes baratos en comparación regional y una inflación en dólares que licúa el ahorro local, dispararon la demanda de vuelos al exterior. Miami, Madrid, Santiago o San Pablo vuelven a ser parte del itinerario promedio.
¿Y los turistas extranjeros? Llegan menos. Argentina está más cara, y muchos eligen otros destinos más previsibles y económicos. Así, la entrada de dólares por turismo cae, mientras que la salida sube sin freno.
Este escenario impacta directamente en la balanza de pagos y presiona sobre las reservas del BCRA. El déficit turístico suma a otras tensiones macro y revela una verdad incómoda: el atraso cambiario no solo afecta al comercio, también al turismo.
¿Hay solución? A mediano plazo, el tipo de cambio real debería corregirse para recuperar competitividad. Pero eso implica costos políticos y sociales. Mientras tanto, la economía sigue perdiendo dólares por una vía que pocos miraban: las valijas.



