El nuevo jefe de Gabinete tendrá la misión de afianzar los acuerdos políticos del oficialismo de cara al año electoral. Mientras tanto, el PRO enfrenta un escenario de máxima incertidumbre y en la Casa Rosada crece la inquietud por una medida del juez Casanello.
Los 112 días que duró el escándalo de Adorni y su sostenimiento por razones incomprensibles, no produjeron en el Gobierno un daño que algún otro líder político haya logrado capitalizar. En los estudios de ARESCO y de otras consultoras prestigiosas, este dato se revela inconfundible. Fue como un autoflagelo del oficialismo que decepcionó a una porción importante de sus votantes -que abandonaron el acompañamiento-, pero no se fueron con nadie. A ningún lado. La variable sobresaliente, implacable, que aparece en todas las preguntas y en todas las respuestas es la economía.
El resto de los jugadores, por ahora, no son un problema. Hay que subrayar ese ‘por ahora’, porque la sociedad está, primero que nada, mirando el Mundial y, después, absolutamente despreocupada de quién tiene intenciones de candidatearse. Es un problema del futuro, un dilema que se presentará el año que viene. El Gobierno, entonces, hasta que empiece la carrera electoral en serio, pelea contra sí mismo.
En ese contexto, empezó a trabajar esta semana Diego Santilli, el nuevo jefe de Gabinete que estrena un escenario mucho más enfocado que el que le tocó hasta la semana pasada cuando era ministro del Interior. Y con la prioridad clara de consolidar objetivos en la coreografía que viene construyendo con gobernadores aliados. La premisa sigue siendo, salvo el kirchnerismo, todos los que quieran serán recibidos. No hay dudas de que es un vínculo que ya le viene funcionando y que le permitió seguramente llegar adonde está ahora —no solo por la confianza inédita que logró construir de los dos lados de la interna libertaria con Karina y Santiago- sino además por los resultados que pudo conseguir en el Congreso gracias el apoyo estratégico de gobernadores. Goza de un número casi mágico para alcanzar leyes que necesitan aprobar antes de fin de año cuando la carroza se convierta en calabaza y las tensiones por el 2027 hagan que todo se vuelva mucho más enredado y costoso.
En este plan, la eliminación de las PASO es prioridad, más allá de otras sanciones como la ley de Propiedad Privada y la reforma a la ley de Inocencia Fiscal. Es una necesidad que el Gobierno pensaba tener resuelta en el primer semestre pero que se dilató por los inconvenientes de Adorni. Ahora se convirtió en una urgencia. Las razones son evidentes: en principio, no hay dudas de lo problemático que podría significarles una competencia del peronismo que logre unificar lo que está destrozado, pero sobre todo hay preocupación con la inquietud financiera que podría generar el año que viene tener una PASO que consiga empoderar a un candidato unificado del PJ.

Hace rato que la opción de eliminarlas incluida en la reforma electoral parece ser improbable y se venía explorando la posibilidad de suspenderlas. Lo concreto es que ni la oposición supone ahora un escenario con primarias. Se da por sentado que el esquema que se abre con la designación de Santilli y su alineamiento con los gobernadores le permitirá al oficialismo conseguir lo que quiere. Es decir, a partir de ahora, todo el diseño electoral del año que viene se está tramitando con la idea de que las PASO no sucederán.
¿Cómo se resolverá la enorme fragmentación y el conflicto si nadie imagina, por ejemplo, que el PJ pueda hacer una interna partidaria que sea validada por todas sus partes? Si hasta hay en el peronismo quienes quieren convencer a Cristina de que algún vericueto jurídico o legislativo podría convertirla en candidata. Es una tentación basada también en los sondeos que la siguen mostrando contundente en el universo del antimileismo pero de imposible ejecución real. Las posibilidades de que su caudal termine en un apoyo a Axel Kicillof son negadas terminantemente desde el entorno de la expresidenta.
Había una oferta que generaba expectativa en el círculo rojo y en un sector del peronismo no kirchnerista. Imaginaban una competencia entre Kicillof y el empresario Jorge Brito en las PASO. El banquero, que guardaba íntimamente un deseo histórico de protagonizar la política nacional, está haciendo un recorrido minucioso por el sendero potencial de candidatearse. Esta semana, sorpresivamente, celebró su cumple en el Banco Macro con distintos actores políticos y empresarios y con un discurso mucho más político que financiero. Al día siguiente, llegó temprano al brindis de la Embajada de Estados Unidos y se lo vio en conversaciones interesantes. De un gran vínculo con Santilli por su historia común en River, Brito sólo está dispuesto a jugar si ve a un Milei debilitado o a un Kicillof empoderado. Una condición que comparte con Mauricio Macri quien apenas supo de su deseo, quiso reunirse con él. Y así lo hizo.
Un acuerdo indigno o la desaparición
En las dos oportunidades en que se juntaron, Brito todavía se mostró indeciso, más inclinado a nuclear a un peronismo racional, desarrollista y a terminar con el kirchnerismo que a subirse al PRO. Sin contar que es muy prematuro asegurar que este juego de candidatearse termine en realidad. Es una preocupación gourmet para el expresidente que se fue el finde pasado a Miami a ver a la Selección sin saber si festejar o lamentarse por la designación de Santilli. “Estamos atrapados entre la obsesión de Santiago Caputo de eliminarnos y el acuerdo indigno que nos propone Lule Menem con Karina”, dicen a su alrededor. ¿El interés de quién priorizará Santilli? Es natural que sea el de su jefe actual. Además de jefe de Gabinete, es el potencial candidato a gobernador bonaerense por LLA. Una disgresión: ¿Karina aceptaría a Bullrich en ciudad y a Santilli en Provincia? A su lado aseguran que no. A Macri lo tranquiliza la idea de que un enroque derive en Santilli candidato a jefe de Gobierno. Podría, seguramente, compatibilizar los intereses de las dos partes. ¿Es cierto que hasta es opción que el expresidente se presente si es necesario para salvar la continuidad del PRO en la Ciudad? Con Jorge Macri, sigue sin diálogo. El jefe de Gobierno está buscando también un acuerdo con los libertarios para su reelección y ya mandó varios mensajes a Karina que, según referentes de su espacio, no fueron contestados todavía.
Mientras tanto, el PRO elabora mensajes de amor y paz. Se mostraron públicamente en contra de la eliminación de las PASO pero no es una decisión unánime de sus legisladores. Ahora el bloque del Senado comunicó su agenda de prioridades y consignó a la reforma electoral en ese punteo. No está claro el asunto de las primarias. Habrá que mirar esa definición.
Indagatorias que preocupan en la Rosada
El jueves y viernes pasado, cuando fue decantando la decisión por Santilli como reemplazo de Adorni, hubo un consenso casi inédito en la dupla Caputo-Karina. Una excepción que logró alinear ahora el foco en lo urgente. Sin embargo, las conflictividades subterráneas no se detendrán. Una tiene que ver con la estrategia concreta electoral. Los operadores políticos de Karina se preocupan porque el Presidente escuchó con atención la idea matriz que Caputo le viene repitiendo sobre que la manera de garantizar la reelección radica en arreglar con los gobernadores sin plantarles problemas. Es una compulsa que perdió en las elecciones de medio término donde ganó la impronta karinista de competirles en algunos lugares. Se sabe que le salió bien y logró el éxito electoral. Ahora, aparentemente, Milei está más permeable. Son conclusiones apresuradas porque en la saga de la interna, la hermana presidencial siempre será dominante y los capítulos pueden ser infinitos desde acá hasta octubre del año que viene.
En ese universo, es válido preguntarse cómo operará la noticia que recibieron en la Rosada sobre los llamados a indagatoria y el congelamiento de cuentas por 350 millones de pesos que firmó el juez Sebastián Casanello en una causa -que consignamos acá hace algunas semanas- y que se puede listar como un expediente altamente perturbador para los primos Menem. Se trata de una investigación sobre la intervención del Poder Ejecutivo Nacional en la Obra Social de los Peones Rurales (OSPRERA) por malversaciones millonarias que habrían sucedido con los interventores designados por Lule Menem en contrataciones relacionadas con un socio de Martín Menem. Casanello indagará a mediados de agosto por administración fraudulenta y negociaciones incompatibles a Virginia Montero y Marcelo Petroni, los dos interventores designados por el Poder Ejecutivo Nacional en la Obra Social de los Peones Rurales (OSPRERA) entre agosto de 2024 y todo 2025, y también a Sergio Aguirre, titular de HTECH INNOVATION S.A. y a la par socio de Martín Menem en TR Nutrition, una de las empresas del presidente de la Cámara de Diputados.

Más allá de ese vínculo -que podría no significar nada- ¿por qué es una preocupación para Karina? Lule y Martín Menem aparecen mencionados en la investigación que está enfocada en entender los $262.197.224,88 que OSPRERA le pagó a HTECH por supuesto servicios informáticos en poco más de un año y medio.
La investigación del fiscal Guillermo Marijuan detectó que HTECH, la empresa de Aguirre, se constituyó apenas cuatro meses antes de la intervención del Gobierno a la obra social. O sea abrió y triunfó. Después de allanamientos, pedidos de documentación a Presidencia, levantamientos de secretos fiscales y análisis de un celular en una causa conexa, el dictamen de Marijuan encontró que un mes antes de que se anunciara la intervención, Montero -la funcionaria que un mes después sería designada para sanear OSPRERA- tuvo una larga reunión con Aguirre y Lule Menem en el despacho de Menem en la Rosada. Esto es información constatada en la causa. Esa noche después de ver a Lule, Montero y Aguirre -o sea la que iba a ser interventora y el empresario que iba a ganar la contratación millonaria- hablaron 408 segundos por teléfono.
Cuando ella dejó el puesto y la reemplazó Marcelo Patroni, también está documentada una reunión del nuevo interventor con Lule Menem en su despacho. Hasta ahí no habría cuestionamientos, pero en el análisis telefónico de los peritos surge que la línea de Aguirre -socio de Martín Menem- “figura entre los 10 contactos con los que Patroni mantuviera mayor frecuencia en las comunicaciones”. De esas llamadas frecuentes aparece una en el expediente donde en enero de 2025 Patroni le dijo a Aguirre, según cita el fiscal: “Avisale a Lule” y “Eso lo tienen que saber Martín y Lule”. Para pedir indagatorias, Marijuan concluyó: “Está claro que es en el marco de esas maniobras y el plan común delictivo desplegado que los interventores de OSPRERA comenzaron a seleccionar o elegir a proveedores de servicios allegados con sus intereses políticos”.
Marijuan pidió las indagatorias en abril y ayer el juez Sebastián Casanello -después de haber hecho nuevos allanamientos y peritado teléfonos— decidió darle lugar y congelar activos de los imputados por 374 millones de pesos, que es el monto actualizado del daño supuesto de esta maniobra sobre la Obra Social de los Peones Rurales. Además, detectó que Aguirre y su socio en HTECH se compraron autos de lujo -un BMW de alta gama y un Mercedes Benz- justo en el momento en que cobraron este contrato multimillonario. ¿Qué contestarán a las preguntas del juez los ex interventores y el empresario? Habrá que esperar a agosto para saberlo. Un tiempo que pondrá nerviosos a varios.



