Luis Caputo explicó cómo fue la intervención oficial para contener la suba del dólar. A través de ventas en el mercado de futuros y señales de disciplina fiscal, el Gobierno logró calmar las expectativas sin tocar el mercado spot. Fue una acción medida para evitar una escalada sin alterar el rumbo económico.
El ministro de Economía reveló cómo actuó el Gobierno para frenar la suba del dólar sin modificar su programa. Intervenciones puntuales y señales de control fiscal fueron las claves de una estrategia que busca estabilizar sin retroceder.
Caputo detalló cómo fue la intervención oficial para frenar al dólar sin tocar reservas ni cambiar el programa económico.
Luis Caputo salió a explicar los movimientos detrás de la intervención oficial que logró frenar la suba del dólar en las últimas jornadas. Sin romper con el plan económico, el equipo económico optó por una estrategia quirúrgica: intervenir en el mercado de futuros, enviar señales claras al mercado y reforzar el compromiso fiscal.
Según el ministro, el Gobierno no intervino en el mercado spot ni tocó las reservas directamente. Lo que hizo fue coordinar ventas puntuales en los contratos de dólar futuro, operadas desde organismos públicos, para contener las expectativas de devaluación. Estas acciones, si bien acotadas, fueron efectivas para descomprimir la presión.
Intervención oficial: cómo el Gobierno contuvo la escalada del dólar
La estrategia fue acompañada por un mensaje firme sobre la continuidad del programa económico. Caputo ratificó la intención de mantener el equilibrio fiscal y evitar cualquier giro que pueda poner en duda el rumbo. En sus palabras: “No vamos a abandonar el programa. Pero sí estamos atentos a los movimientos del mercado para evitar sobresaltos”.
Además, sostuvo que el equipo económico realiza un seguimiento diario del mercado y no descarta intervenciones puntuales si la situación lo requiere. El objetivo es evitar saltos bruscos que puedan afectar la confianza o desestabilizar los precios.
Tras la intervención, el dólar financiero bajó y mostró mayor estabilidad. El Gobierno confía en que con inflación a la baja, tasas reales positivas y disciplina fiscal, la calma se sostendrá. Pero el contexto sigue siendo frágil y cualquier tensión política o externa puede generar movimientos inesperados.
El mensaje de fondo fue claro: el Gobierno está dispuesto a actuar cuando sea necesario, pero sin alterar la hoja de ruta. La intervención fue una señal de control, no de cambio de rumbo. En un mercado sensible, esa sutileza puede marcar la diferencia.


