El mercado proyecta que el dólar oficial cerrará cerca de los $1.300 a fin de año. A su vez, las reservas brutas del BCRA oscilarán entre USD 30.000 y 38.000 millones, aunque las netas seguirán en terreno negativo. El Gobierno enfrenta el desafío de cumplir metas cambiarias en un contexto de tensión política y económica.
Las proyecciones del mercado estiman un dólar oficial alrededor de los $1.300 en diciembre y reservas en alza, aunque aún con saldos netos negativos. El BCRA necesita recuperar margen y credibilidad para sostener el acuerdo con el FMI.
El mercado espera un dólar cercano a $1.300 y un BCRA con reservas brutas de hasta USD 38 mil millones a fin de año.
Los principales analistas del mercado prevén que el dólar oficial finalizará el año en torno a los $1.300, en línea con una devaluación controlada y escalonada. Esta cifra refleja una depreciación moderada del peso, sin shocks bruscos, pero con presión constante debido a la inflación y la incertidumbre política.
El Gobierno apuesta a mantener el tipo de cambio dentro de la banda cambiaria anunciada, que tiene un techo informal cercano a los $1.428. Mientras tanto, las reservas brutas del Banco Central se estiman entre USD 30.000 y 38.000 millones hacia fin de año. No obstante, el dato más sensible sigue siendo el de las reservas netas, que permanecen en terreno negativo por la alta carga de pasivos, swaps y compromisos externos.
¿A cuánto llegará el dólar y las reservas este año?
La acumulación de reservas es uno de los principales objetivos del equipo económico para sostener la estabilidad financiera. Para lograrlo, se espera que el BCRA continúe con una política de compra de divisas aprovechando la liquidación del agro y el menor ritmo de pagos de deuda. También se contempla el uso de financiamiento externo y reinversiones del superávit comercial.
Los analistas coinciden en que, si bien el panorama externo ha sido más favorable en los últimos meses, el gran desafío pasa por la política interna. La tensión legislativa, la dificultad para avanzar con reformas estructurales y la necesidad de mantener el orden fiscal generan dudas sobre la capacidad real de cumplir con las metas pactadas.
La proyección de un dólar en torno a $1.300 y reservas en alza pero aún frágiles plantea un escenario donde la estabilidad será relativa. Todo dependerá de la habilidad del Gobierno para sostener la confianza, evitar sobresaltos políticos y mostrar avances concretos en el frente macroeconómico. No hay margen para errores: cada dato se analiza con lupa y cualquier desvío puede generar ruido.



