En una noche caliente en el Palacio Ducó, River festejó en el estreno de Eduardo Coudet como entrenador, mientras las 15 mil personas de Huracán, que tenía aforo reducido por el derrumbe de la losa de un edifico cercano al estadio, se fueron insultando al presidente de la AFA Claudio Chiqui Tapia y culpando al árbitro Nicolás Ramírez por sus fallos arbitrales, dentro de una actuación actuación floja en general.
Fue un partido repleto de polémicas, con tres penales cobrados (dos para River, uno anotado y otro fallado, y uno para Huracán, convertido) pero solo el último, el que definió Gonzalo Montiel para el triunfo millonario, fue el de una sanción más clara, por una mano en una barrera de un tiro libre que Ramírez tuvo que ir a ver al VAR.
Había mucha expectativa por el debut de Chacho Coudet como técnico de River. Y el equipo tuvo una mejoría, sobre todo en el segundo tiempo. Dejó señales positivas el estreno del Chacho.
Hubo movimientos que indicaron que la mano de Coudet empezó a verse. En primer lugar con la formación inicial, con un 4-1-3-2, un esquema que fue uno de los que utilizó en sus mejores momentos como entrenador, en Racing y Rosario Central.
La novedad en el mediocampo fue que Vera se paró delante de Moreno, Galván fue por derecha y Subiabre por izquierda. Y el armado de la delantera también fue sorpresivo, con el ecuatoriano Kendry Páez titular por primera vez, junto a Sebastián Driussi.



