El mandatario sacó al jefe de Gabinete de la vocería para frenar la interpelación en el Senado, pero no planea pedirle la renuncia. En los pasillos de la Casa Rosada ya circula una teoría: si el funcionario es removido de su cargo, la oposición irá directo por el Presidente y su hermana.
El presidente parece estar convencido de que la decisión de sacar a Manuel Adorni como vocero debe ser tomada por los aliados y los dialoguistas como un gesto de buena voluntad, a la espera de que el juez Ariel Lijo decida si lo procesa o no en base a la investigación del fiscal Gerardo Pollicita.
Y que, por lo tanto, deben colaborar para evitar que, en el Senado, la oposición consiga el próximo jueves los votos para ir por la interpelación, como puerta de entrada a la moción de censura que derivará en la salida del jefe de gabinete del gobierno nacional.
La senadora Patricia Bullrich tomó la decisión de Javier Milei como un gesto importante, aunque considera que se quedó a mitad de camino y que debe pedirle la renuncia a Adorni en lo inmediato.
De todas maneras, Bullrich no sacará los pies del plato y se alineará con el pedido de Milei para tratar de que se dilate en el Senado una decisión sobre Milei, sobre todo porque se necesita la mayoría de la Cámara alta para habilitar la interpelación de Adorni el 2 de julio cuando se presenta para dar su informe de gestión como jefe de Gabinete.

Ahora, Bullrich planteó la necesidad de volver a convocar a la comisión de Labor Parlamentaria para corregir el acta donde se acordó votar la interpelación de Adorni por considerar que se debe dejar bien en claro que se necesitarán los dos tercios de los votos para habilitar su tratamiento sobre tablas.
Mientras tanto, la Cámara de Diputados, que va un paso atrás en el Congreso, está atenta a lo que resuelvan los senadores.

El lobby de la Casa Rosada por Adorni incluye a tres senadores del PRO, los 10 radicales y el puñado de gobernadores que suele respaldar algunos pedidos personales del presidente y sobre los que está trabajando el ministro del Interior, Diego Santilli.
Milei le cree a Adorni y por eso lo respalda contra viento y marea. Y si tiene que caer por una moción de censura, no quiere que sea por decisión propia, sino que el costo quede en manos de la Justicia o de la oposición parlamentaria.

En este último caso, sentaría un antecedente complejo para este y los próximos gobiernos, ya que por primera vez se aplicaría una media de esa gravedad, dispuesta en la reforma de la Constitución Nacional de 1994.
Una vez más, Milei apuesta a intentar poner en el centro de la escena a la gestión de gobierno. Por eso volverá a convocar a su mesa política, con Adorni a la cabeza, y le pedirá ganar espacio en los medios para darle lugar a sus logros económicos que, si bien no abundan, aparecen opacados por el vía crucis de su amigo. Y, además, motorizar en el Congreso los proyectos que están paralizados, con la modificación del régimen de Inocencia Fiscal a la cabeza.
En esa línea hay que entender la designación del nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, un diputado libertario de La Pampa que quiere llegar a la gobernación con el aval de Karina Milei y que tiene una buena relación con Santiago Caputo. Lo que se dice un jugador de toda la cancha.
Milei lo conoce muy bien y juntos escribieron un libro sobre macroeconomía que ya lo presentaron en sociedad, aunque unos años atrás el ahora presidente lo criticó con dureza por discrepancias en sus principios económicos y financieros. Pero todo pasa.
Fue el propio Adorni el encargado de anunciar su salida como vocero luego de haber estado reunido varias horas con Milei en Olivos. Pero como signo de respaldo, el presidente lo llevó a Rosario al acto por el día de la Bandera.

En ese lugar y junto al resto del Gabinete, tuvieron que escuchar al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, decir que Manuel Belgrano “donó su fortuna para fundar escuelas cuando otros trabajaban para enriquecerse”.
El ingreso de Ravier fue bien recibido por Bullrich, no sólo por la necesidad de encontrar un vocero que oxigene al gobierno, sino porque la salida del diputado del Congreso permite la entrada de un alfil de la senadora: Martín Matzkin.
Mientras tanto, el kirchnerismo y el peronismo reabrieron heridas, como quedó demostrado durante el acto en Parque Lezama, donde se recordó el primer año de detención domiciliaria de Cristina Kirchner por una condena en una causa de corrupción.
Máximo Kirchner, enfrentado con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, lanzó su dardo: “Hablan de hacer unidad y ni siquiera son capaces de ir a verla a San José” 1111 (donde cumple la condena a seis años).
Sin embargo, y más allá de la pelea, consideran que en el Congreso de la Nación deben ir todos juntos por la cabeza de Adorni.
Quizás por eso, en los pasillos de la Rosada les gusta hablar de Adorni como la teoría del escudo que protege a los hermanos Javier y Karina. Es decir, que si corren a un costado al jefe de gabinete, la oposición iría, después, directamente por los Milei.

