Aunque los precios de los alimentos siguen subiendo, analistas estiman que la inflación de enero será menor al 2,7% registrado en diciembre. La caída en el ritmo de aumentos responde a una menor presión del dólar y a una desaceleración en rubros clave. Sin embargo, el bolsillo de los argentinos sigue sintiendo el impacto de los precios altos. ¿Se consolida una tendencia a la baja o es solo un respiro momentáneo?
El 2025 arranca con una posible baja en la inflación: se estima que enero cerrará con un índice menor al 2,7% de diciembre. Sin embargo, el precio de los alimentos sigue subiendo y afecta el poder de compra. ¿Estamos ante una desaceleración real o solo una pausa en la escalada de precios?
“La inflación muestra señales de desaceleración, pero los alimentos siguen presionando el bolsillo”
Tras un 2024 marcado por la inflación, enero podría dar un pequeño respiro. Según estimaciones de consultoras privadas, la suba de precios del mes cerraría por debajo del 2,7% registrado en diciembre. Sin embargo, los alimentos siguen aumentando y el costo de vida sigue siendo un desafío para los argentinos.
¿Por qué se espera una inflación más baja?
Uno de los factores clave es la estabilidad del dólar en las últimas semanas, lo que redujo la presión sobre algunos sectores. Además, algunos rubros que habían tenido fuertes incrementos en meses anteriores, como servicios y transporte, mostraron una menor variación en enero.
A pesar de esta desaceleración, los precios de los alimentos no dan tregua. Productos básicos como carnes, lácteos y panificados siguen en alza, afectando especialmente a los sectores con menores ingresos. Esto significa que, aunque la inflación general sea menor, el impacto en la vida cotidiana sigue siendo fuerte.
El gran interrogante es si esta tendencia a la baja se mantendrá en los próximos meses. Para lograrlo, será clave controlar los costos de producción, evitar aumentos bruscos en tarifas y mantener la estabilidad cambiaria. Sin embargo, algunos economistas advierten que los ajustes en combustibles y servicios podrían volver a acelerar la inflación en el corto plazo.
En conclusión, aunque enero muestra un respiro en las cifras, la sensación en la calle sigue siendo la misma: los precios siguen altos y el poder adquisitivo no logra recuperarse. La clave estará en los próximos meses y en las medidas económicas que se tomen para sostener esta desaceleración.



