La especialista explicó por qué el aumento de la esperanza de vida está poniendo bajo presión a los sistemas previsionales y reavivó el debate sobre la edad de jubilación.
La economista española Pilar García analizó cuán sostenibles son los sistemas jubilatorios y explicó que fueron diseñados en una época en la que las personas vivían muchos menos años después de retirarse, una realidad que hoy cambió por completo.
En una entrevista con la cadena COPE, García aseguró que, cuando se creó este sistema, las jubilaciones estaban pensadas para financiar entre 8 y 10 años tras dejar de trabajar. Sin embargo, el aumento de la esperanza de vida, de la mano de los avances médicos, hizo que ese período se extendiera a más de 25 años, lo que plantea nuevos desafíos para las cuentas públicas y el futuro de las pensiones.

Por qué preocupa el sistema jubilatorio
El debate se da en un contexto de envejecimiento poblacional, menor tasa de natalidad y jubilación de generaciones muy numerosas, como la del “baby boom”. Esa combinación provoca que haya cada vez más personas que cobren una pensión durante más tiempo y relativamente menos trabajadores activos que financien el sistema mediante sus aportes.
Frente a este escenario, varios países europeos, como Alemania o Dinamarca, impulsaron reformas para retrasar la edad de jubilación, incentivar que quienes lo deseen continúen trabajando algunos años más o compatibilizar el empleo con el cobro parcial de la pensión.
Sin embargo, para la economista, el problema no radica únicamente en que las personas vivan más tiempo, sino en que este sistema no evolucionó al mismo ritmo que los cambios demográficos. Por eso, el desafío consiste en encontrar un equilibrio que permita garantizar el pago de las jubilaciones sin comprometer las finanzas públicas ni trasladar todo el peso sobre las generaciones más jóvenes.

Según Pilar García, la solución no pasa únicamente por aumentar la edad de retiro, sino por adaptar el sistema a la nueva realidad demográfica y ofrecer incentivos para que quienes puedan y quieran prolonguen su vida laboral. De esa manera, sostiene, sería posible mejorar y sostener las jubilaciones en el largo plazo sin afectar la cobertura de los adultos mayores.



