El Gobierno anunció que privatizará su participación en Transener, la principal transportadora de electricidad de Argentina. El plan forma parte de la estrategia de reducir el rol estatal y atraer capital privado al sector energético. La operación se realizaría en el primer semestre de 2025.
El Gobierno nacional ya tiene listo su plan para desprenderse de su parte en Transener. Con más de 12.000 km de líneas de alta tensión, la empresa cumple un rol clave en la infraestructura energética. Esta decisión abre el debate sobre eficiencia, inversión y el papel del Estado en sectores estratégicos.
Transener, la columna vertebral del sistema eléctrico argentino, será parcialmente privatizada bajo el nuevo plan oficial
El Gobierno argentino avanza con una nueva etapa de privatizaciones. Esta vez, el foco está puesto en Transener, la empresa que opera más del 85% de la red de transporte de electricidad en alta tensión del país. Con más de 12.000 km de líneas y un rol clave en la estabilidad del sistema energético, su destino despierta opiniones cruzadas.
Privatización en marcha: ¿Qué pasa con Transener?
La decisión forma parte de un plan más amplio: reducir el tamaño del Estado y atraer inversiones privadas. El Ejecutivo ya tiene todo listo para poner a la venta el 50% de las acciones que posee a través de ENARSA. El resto pertenece al grupo Pampa Energía. ¿El objetivo? Que el sector privado tome mayor control en áreas clave para “mejorar eficiencia y competitividad”.
Desde el Gobierno sostienen que este tipo de medidas generan más agilidad operativa, incentivan la inversión y permiten al Estado enfocarse en funciones esenciales. Pero no faltan las voces críticas: algunos sectores advierten sobre el riesgo de ceder infraestructura estratégica a empresas privadas sin los debidos controles.
Otro punto central es cómo y a quién se le venderán las acciones. Se habla de licitaciones abiertas, pero aún no se conocen los detalles del proceso. Lo que está claro es que la operación se concretaría durante el primer semestre de 2025.
Mientras tanto, el mercado energético observa con atención. Las acciones vinculadas al sector tuvieron un repunte, y algunos inversores ven oportunidades si el plan se ejecuta con transparencia y reglas claras.
En definitiva, la venta de Transener no es solo una transacción económica, sino una señal política del rumbo que el Gobierno quiere tomar: menos Estado, más mercado. La gran pregunta es si este nuevo esquema podrá garantizar eficiencia sin perder de vista el bien público.



