Una encuesta de D’Alessio IROL y Berensztein revela que el 50 % de los argentinos no pudo ahorrar en los últimos seis meses. El 81 % debió recortar gastos, priorizando servicios (79 %), alimentos (68 %) y salud (46 %), mientras que el entretenimiento y la ropa fueron los principales recortes. Tres de cada diez gastan más de lo que ingresan, y cinco de cada diez apenas llegan a fin de mes.
Un informe de julio de 2025 expone una dura realidad: uno de cada dos argentinos no pudo ahorrar en seis meses. Ante la inflación alta y el poder adquisitivo golpeado, las familias recortan en lo superfluo y apuntan al pago de lo esencial.
El 50 % de los argentinos no logró ahorrar en seis meses: la encuesta refleja un ajuste forzado y prioridades cambiadas.
La encuesta nacional elaborada por D’Alessio IROL y Berensztein, publicada el 18 de julio de 2025, revela que el 50 % de los argentinos no logró ahorrar nada en los últimos seis meses . Esto se da en un contexto de ajustes: el 81 % afirma haber recortado gastos
Tres de cada diez encuestados reconocen que gastan más de lo que ganan, y dos de cada diez dicen que apenas llegan a fin de mes.
Prioridades y recortes
- Servicios esenciales (79 %), alimentos (68 %) y salud/medicación (46 %) son los gastos más protegidos en el presupuesto.
- En cambio, los primeros recortes fueron: entretenimiento (65 %), ropa/calzado (43 %) y, alarmantemente, alimentos básicos (32 %).
Percepción sobre la inflación y el poder adquisitivo
Aunque la inflación muestra señales de desaceleración, el 43 % dice sentir “mucho alivio”, pero un 44 % no percibe ningún alivio, y un 13 % siente poco. Apenas dos de cada diez están conformes con lo que pueden comprar con sus ingresos actuales.
Expectativas en torno al futuro
Las sensaciones económicas están divididas:
El 46 % cree que la economía está mejor que hace un año, pero el 53 % opina lo contrario.
Mirando hacia adelante un año, el 48 % espera mejoría y el 47 % teme un empeoramiento.
Interpretación
El panorama evidencia un ajuste drástico en los hogares, donde el ahorro quedó fuera del alcance. El fuerte recorte al consumo y la priorización de pagos esenciales muestran que el eje hoy es la supervivencia económica cotidiana.
Aunque algunos indicadores macro, como la inflación, mejoren, su impacto aún no se traduce en un alivio real para gran parte de la población.
Este escenario afecta no solo las finanzas hogareñas sino también la relación entre el Estado y los ciudadanos, generando incertidumbre sobre las políticas y expectativas a futuro.



