Las consultoras privadas proyectan que la inflación de abril será similar a la de marzo. Aunque se nota una desaceleración respecto a meses anteriores, los precios siguen corriendo fuerte. El dato refleja que la estabilidad aún es frágil y que la batalla contra la inflación está lejos de terminar.
Las consultoras estiman que la inflación de abril será similar a la de marzo, en medio de una desaceleración aún muy frágil.
consultoras proyectan para abril un dato similar al de marzo
La inflación sigue siendo el tema central en la economía argentina. Según las principales consultoras privadas, abril cerraría con una suba de precios muy similar a la registrada en marzo.
Aunque los datos muestran una leve desaceleración frente a los picos de meses anteriores, la inflación sigue corriendo a niveles altos, lejos de cualquier objetivo de estabilidad.
Los relevamientos de precios marcan que, si bien algunos sectores —como alimentos o vestimenta— comenzaron a moderar los aumentos, otros como servicios, salud y educación mantuvieron presiones fuertes. Esto explica que la dinámica inflacionaria aún no ceda de manera contundente.
Otro factor que juega en contra es la inercia. Cuando la inflación se instala en los comportamientos empresariales y en las expectativas sociales, se vuelve muy difícil romperla. A esto se suma que, aunque el Gobierno busca mantener la política monetaria más restrictiva, todavía hay remanentes de emisión y tensiones cambiarias latentes que alimentan las dudas.
Además, el mercado está atento a cómo evolucionan los precios regulados, un componente clave que puede acelerar o frenar el índice general en los próximos meses. Tarifas de servicios públicos, combustibles y transporte aún tienen ajustes pendientes que impactarán en la inflación del segundo trimestre.
La expectativa de corto plazo es que el proceso de desaceleración continúe, pero de manera muy gradual. Sin reformas estructurales profundas, será difícil llevar la inflación a niveles de un dígito anual en el mediano plazo.
Por ahora, el dato de abril confirma una realidad incómoda: bajar la inflación no es imposible, pero sí muy complejo. Y cualquier error de política económica podría hacer retroceder el poco terreno ganado.
La pelea contra la inflación sigue abierta. Y el partido, lejos de definirse.



