El Gobierno nacional destaca dos datos clave en el cierre del año: la suba sostenida de los empleados privados registrados y los avances en la discusión de la llamada “pauta Moyano”, un cambio estratégico en las relaciones laborales que apunta a consolidar la recuperación del empleo y los salarios en un contexto de baja gradual de la inflación.
la suba sostenida de los empleados privados registrados y los avances en la discusión de la llamada “pauta Moyano”
El crecimiento del empleo privado registrado
Según los últimos datos oficiales, la cantidad de trabajadores privados registrados acumula tres meses consecutivos de crecimiento, lo que representa un alivio en un mercado laboral históricamente afectado por la informalidad y la volatilidad económica.
Cifras destacadas:
- En el último trimestre, el empleo formal en el sector privado creció un promedio del 0,5% mensual, con sectores como la construcción, la industria manufacturera y los servicios encabezando las contrataciones.
- Esto se traduce en más de 50.000 nuevos puestos registrados, una cifra que, aunque modesta, refleja una tendencia sostenida.
- Factores que impulsaron el empleo:
- Programas de incentivos fiscales, como la reducción de cargas patronales para pymes.
- Crecimiento en sectores dinámicos como la tecnología y las exportaciones.
- Mayor previsibilidad en las negociaciones salariales, facilitadas por acuerdos paritarios sectoriales.
La “pauta Moyano”: un nuevo paradigma en las relaciones laborales
El concepto de la “pauta Moyano” surge como un guiño a las negociaciones lideradas por el sindicalista Hugo Moyano y otros referentes gremiales, quienes proponen un modelo que combina:
- Incrementos salariales vinculados a la inflación: Acordar aumentos por encima de la suba de precios para garantizar la recuperación del poder adquisitivo.
- Flexibilidad negociada: Promover cambios en las condiciones laborales que permitan adaptarse a las necesidades de los sectores productivos sin perjudicar derechos adquiridos.
- Incorporación de beneficios adicionales: Incluye incentivos como bonos por productividad y capacitación, además de la mejora en condiciones de trabajo.
El Gobierno apuesta a este modelo como una herramienta para alinear intereses de trabajadores y empleadores, fortalecer el consumo interno y reducir la conflictividad laboral.
El contexto económico: baja de inflación y recuperación salarial
La estrategia del Gobierno se enmarca en un panorama económico donde se destacan:
- Baja gradual de la inflación: Aunque la inflación sigue siendo alta, el ritmo mensual se ha desacelerado, con una expectativa oficial de cierre en torno al 90% anual, frente a proyecciones iniciales superiores al 120%.
- Recuperación del salario real: Según datos del INDEC, los salarios registrados crecieron en promedio un 4% real en los últimos tres meses, gracias a acuerdos paritarios revisados y bonos extraordinarios.
Impacto en el empleo y la economía
El fortalecimiento del empleo registrado tiene efectos positivos en múltiples niveles:
- Consumo interno: El incremento de trabajadores formales impulsa el gasto en bienes y servicios, dinamizando la economía.
- Recaudación fiscal: Más empleo formal se traduce en mayores aportes al sistema de seguridad social.
- Reducción de la informalidad: Este crecimiento permite avanzar en la formalización de sectores históricamente relegados.
Desafíos y perspectivas
A pesar de los avances, persisten desafíos importantes:
- Sostenibilidad de los acuerdos: Garantizar que las “pautas Moyano” no se traduzcan en costos insostenibles para las empresas.
- Crecimiento inclusivo: Asegurar que las mejoras lleguen a sectores con mayor vulnerabilidad, como los trabajadores no registrados y las pymes.
- Estabilidad macroeconómica: La inflación y la incertidumbre cambiaria siguen siendo riesgos para la consolidación de estas tendencias positivas.
Conclusión
El Gobierno celebra con optimismo la suba del empleo registrado y la recuperación de los salarios, apostando a la “pauta Moyano” como una herramienta clave para fortalecer las relaciones laborales. Si bien estos avances representan un paso en la dirección correcta, su sostenibilidad dependerá de la capacidad de equilibrar las necesidades de trabajadores y empleadores en un contexto económico todavía desafiante.
Con estos números en mano, el Ejecutivo busca consolidar un modelo laboral más inclusivo y eficiente, que permita no solo sostener el crecimiento del empleo formal, sino también fomentar el desarrollo productivo y social del país.



