Xe Wang -o Jorge, su nombre en español- encontró una forma de llevar la Argentina a China. Es dueño de uno de los dos restaurantes argentinos en Beijing y cuenta los detalles de su historia.
En una ciudad donde los proyectos a gran escala conviven con templos centenarios y la gastronomía refleja siglos de historia, Xe Wang -o Jorge, su nombre en español- encontró una forma de llevar la Argentina a China. Su restaurante es uno de los únicos establecimientos argentinos en Beijing y a través de él logró poner en una misma mesa dos símbolos clásicos de la tradición argenta: el vino y la carne.
Si bien él nació en China, su historia con la Argentina empezó en 1994, cuando su padre se asoció con empresarios chinos en Buenos Aires para desarrollar un negocio de exportaciones y el proyecto hizo que toda su familia se mude allí.
Jorge pasó gran parte de su adolescencia en suelo argentino y volvió a su país al terminar el secundario. Estudió periodismo y más adelante pensó en llevar el vino al gigante asiático. “Mi padre me dijo que si quería trabajar en este mundo primero tenía que conocerlo”, recuerda en una charla con TN.
Bajo esa premisa, en 2009 volvió a la Argentina y estudió enología durante seis meses para comprender todos los pormenores de ese producto: aprender a distinguir calidades, identificar características y transmitirlas a futuros clientes. “Para mí el vino argentino es amigable y fácil de beber. Tiene muy buen balance”, explica. E incluso asegura que el Malbec marida muy bien con la comida china.

Vivió en Buenos Aires, abrió uno de los únicos restaurantes argentinos en Beijing y apuesta por unir el vino y la carne nacional en una misma mesa. (Foto: TN).
Ese mismo año realizó su primera importación de vinos argentinos a China y para 2019 decidió abrir un restaurante: Malbec & Beef. La propuesta es original no solo porque la oferta gastronómica latinoamericana es reducida, sino porque existen solo dos lugares de comida argentina en Beijing.
Puertas adentro del lugar, las referencias a la Argentina aparecen en cada rincón. Banderas celestes y blancas, camisetas, ponchos y fotos que muestran la Casa Rosada y a los jugadores de la Selección de fútbol rodean las paredes mientras suenan canciones de tango a la hora de comer.
El nombre del restaurante no fue azaroso. En la cultura china, la mesa ocupa un lugar central más allá de la gastronomía: representa un espacio de encuentro y experiencia colectiva. “En China la comunidad, los juegos y hasta los negocios pasan alrededor de la mesa. Son cosas que se presentan fácilmente a través de la comida”, cuenta Jorge.
Los desafios de llevar la mesa de los argentinos a China
Sin embargo, adecuar una propuesta gastronómica argentina al paladar chino no es sencillo. Desde el costado comercial, desplegar un negocio con productos extranjeros requiere afrontar distintos costos desde fabricación, empaque, despacho aduanero y transporte, sumado a los valores impositivos locales. Por eso, ejemplifica el dueño de este restaurante, vender el vino implica un precio de al menos más de 50% de su valor de compra. En el caso de la carne, se aplicaron cuatro aumentos en lo que va del año, por lo que su precio también se encareció.
Más allá de esto, el negocio también tiene el desafío de lograr el equilibrio de los sabores. “Hasta hoy no es muy conocida toda la cultura argentina. Siempre decimos con mis amigos que hacer negocios con vinos y comidas es difícil porque queremos presentar algo típico de Argentina, pero también tenemos que hacer correcciones para adaptarlo al gusto chino”, reconoce.

Vivió en Buenos Aires, abrió uno de los únicos restaurantes argentinos en Beijing y apuesta por unir el vino y la carne nacional en una misma mesa. (Foto: TN).
En Malbec & Beef los platos más demandados son el ojo de bife y las papas fritas con provenzal. La carne se importa de Argentina, Brasil y Uruguay, y sirven lomo, bife de chorizo, milanesa napolitana y empanadas de carne, jamón y queso, y humita, entre otras opciones.
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La pasión por el fútbol y especialmente por la Selección argentina también sirvió para el comercio. “La Argentina ahora suena mucho más porque hablamos de Messi. Antes era Maradona”, afirma Jorge. El fenómeno incluso se multiplicó después del Mundial de Qatar. “El fútbol ayudó a mejorar el negocio porque hay muchos fanáticos de Argentina. Tenemos clientes que vienen a comer con la camiseta de la Selección”, relata.
“Cuando pienso en la Argentina me vienen imágenes, la comida y la naturaleza. A los argentinos les gusta compartir y son buenos amigos”, reflexiona Jorge en una de las dos sucursales de su restaurante en Beijing. Esa sensación es precisamente la que intenta transmitir cada día: una manera de acercar un pedazo de la Argentina a China a través de una copa de vino, un plato local y una mesa en común.

