El programa Cuota Simple terminó, pero el sector privado no tardó en reaccionar. Empresas como Fiserv y Payway lanzaron planes propios para financiar compras con tarjeta en hasta 12 cuotas. Buscan mantener activo el consumo en un contexto de incertidumbre. ¿Alcanzará para compensar el vacío que deja el Estado?
Con el cierre de Cuota Simple, el mercado busca alternativas. Plataformas privadas como Fiserv y Payway ofrecen nuevas opciones para financiar en cuotas fijas con tarjeta. La apuesta es sostener las ventas, especialmente de las pymes, y evitar una caída aún mayor del consumo.
Tras el fin de Cuota Simple, nuevas propuestas privadas ofrecen hasta 12 cuotas con tarjeta para sostener el consumo.
El programa Cuota Simple llegó a su fin el 30 de junio, pero las cuotas con tarjeta no desaparecieron. Apenas cerró la etapa estatal, comenzaron a aparecer propuestas privadas que buscan llenar ese vacío. Plataformas como Fiserv y Payway lanzaron planes propios para mantener el consumo activo y sostener las ventas en un contexto económico que aún genera dudas.
El nuevo juego del financiamiento: cuotas privadas tras cuota simple
Fiserv, por ejemplo, presentó una nueva edición de su programa de financiación con tarjeta. Permite a los comercios ofrecer pagos en 3, 6 y hasta 12 cuotas fijas, con tasas similares a las que ofrecía el plan oficial. El dinero se acredita en menos de 48 horas y el sistema está disponible para cualquier rubro, sin restricciones.
Por su parte, Payway lanzó el plan Cuotas MiPyME, que también permite financiar en 3 y 6 cuotas, con tasas promocionales y sin complicaciones para los comerciantes. Las pymes adheridas ya lo tienen disponible y otras pueden sumarse de manera rápida.
Estos planes no solo buscan atraer consumidores, sino también ofrecer una herramienta competitiva a los pequeños comercios que quedaron sin el respaldo de programas estatales. En ambos casos, se permite financiar productos nacionales e importados, lo que amplía el universo de consumo.
El escenario, sin embargo, no es sencillo. Las ventas minoristas vienen cayendo y el consumo no logra despegar. Por eso, el desafío será convencer a los compradores de que vale la pena endeudarse en este nuevo esquema.
Lo que queda claro es que el sector privado decidió no quedarse de brazos cruzados. Las nuevas opciones de financiación podrían marcar el inicio de una etapa donde la iniciativa privada tenga un rol más activo para impulsar la actividad comercial.



