Los depósitos bancarios ofrecen retornos por debajo de la inflación esperada para los próximos 12 meses. La compresión de rendimientos afecta tanto a los minoristas como a los mayoristas y también a quienes buscan alternativas en el mercado financiero. Los motivos.
Las últimas decisiones de política monetaria apuntaron a impulsar una baja de tasas que empiece a reactivar el crédito, un factor fundamental para estimular el crecimiento del consumo y de las inversiones de las empresas. En los últimos meses, los préstamos en pesos no lograron crecer.
Los últimos cambios con respecto a la integración de encajes bancarios y las abultadas compras de dólares del Banco Central (BCRA), que inyectan pesos diariamente, fueron en esa línea.
Del otro lado, los pasivos remunerados -con los que el BCRA aspira pesos a tasa de 20%- y las operaciones del Tesoro -que renovó más deuda de la que vencía la semana pasada- buscan acotar el efecto de la expansión monetaria.

Ante ese escenario, las tasas del sistema bancario recortaron varios puntos desde el inicio de abril y se ubican por debajo de las expectativas de inflación para los próximos 12 meses, que están en 23,8%, según el último relevamiento oficial.
Para los depósitos a plazo fijo mayores al millón de pesos (tasa Badlar), la baja fue de cuatro puntos porcentuales, ya que pasó de 25,4% a 21,3%. En el caso de las imposiciones mayoristas (tasa Tamar), la caída fue de de una magnitud similar y el último dato de rendimiento es de 22,3%. Entre los plazos fijos minoristas que informa la web del BCRA, en tanto, las tasas de los bancos más importantes arrancan en 16,5% y llegan a 21,5%.
Las razones de la baja de tasas en pesos
A nivel del mercado financiero, en tanto, el movimiento se repitió durante la semana pasada. “Se vio una compresión de tasas nominales y reales. En las primeras se dio en toda la curva y ya casi nada cotiza por encima del 2% de tasa efectiva mensual. Mientras tanto los bonos que ajustan por inflación comprimieron en la parte más corta”, indicaron los analistas de Outlier.
“Se observa con atención el descenso de las tasas reales, incluso negativas en el tramo corto, dado que podrían anticipar una mayor dinamismo del crédito, lo cual ayudaría a mejorar la dinámica del consumo y de la actividad de aquellos sectores más rezagados. Dicho ‘combo’ resultaría importante en busca de mejorar las expectativas sociales camino a un 2027 electoral”, completó el operador financiero Gustavo Ber.

A su turno, Justina Gedikian, estratega en Cohen, explicó que la baja de tasas generalizada que se vio en las letras capitalizables y los instrumentos CER estuvo impulsada por varios factores. La analista enumeró esas condiciones y anticipó que es probable que los niveles actuales se mantengan, aunque consideró que se trata de un piso para el rendimiento en pesos.
“Por un lado, la abundante liquidez en pesos del sistema: el mercado sigue procesando los pesos que viene emitiendo el BCRA para acumular divisas, a lo que se suma la reciente relajación de encajes, que redujo la integración mínima diaria en pesos de 75% a 65%, inyectando liquidez adicional al sistema».
Y agregó: “Por otro lado, la falta de alternativas atractivas en el corto plazo: el Tesoro no está ofreciendo instrumentos de muy corto plazo en sus licitaciones, lo que lleva a los inversores a volcarse al mercado secundario, presionando los precios al alza y las tasas a la baja», detalló.
A eso se suma, según Gedikian, que la dolarización de portafolios tampoco luce atractiva, ya que el tipo de cambio nominal está cayendo.
Baja de tasas: la explicación del Banco Central
En una presentación a inversores, el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning afirmó que los sólidos fundamentos macroeconómicos están allanando el camino para una flexibilización de las tasas de interés impulsada por el mercado.

“La volatilidad de los tipos de interés disminuyó a medida que la BCRA ha trabajado activamente para revertir las medidas excepcionales de ajuste preelectoral”, afirmó, en referencia a los cambios en los encajes.
El funcionario resaltó que la victoria del Gobierno en las elecciones de octubre ratificó el apoyo de los votantes a la profundización de la agenda de reformas y conllevó un desplome de las tasas de interés y la reversión del exceso de dolarización. “Estos factores anticipan la reanudación del ciclo crediticio”, anticipó en su presentación.



